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Chile y la Ratificación de la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas

Del total de siete especies de tortugas marinas existentes en el mundo, América Latina alberga seis. Todas ellas se encuentran en peligro de extinción producto de diversas actividades humanas, y su sobrevivencia requiere de acciones regionales concretas y urgentes para que no desaparezcan de nuestros mares.

Estos animales, que han habitado los mares por millones de años, juegan un rol controlador de gran importancia en los ecosistemas marinos: se alimentan, por ejemplo, de algas, medusas y esponjas, con lo cual controlan el crecimiento excesivo de estas, generando, a la vez, las condiciones necesarias para la vida de otros seres vivos.

La degradación de playas donde desovan, la contaminación marina y la pesca incidental o bycatch, son los principales factores que están afectando a las tortugas marinas. Para remediarlo han surgido diversos esfuerzos locales que, sin embargo, no han tenido el impacto que requiere la conservación de estos animales, dada su escala de distribución. Las tortugas marinas son conocidas por las grandes distancias que son capaces de recorrer durante su ciclo de vida, por lo cual es necesario que exista conexión y coordinación entre los esfuerzos locales o nacionales de conservación.

Bajo ese contexto surgió en 1994 la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas, como parte de un esfuerzo conjunto para proteger las tortugas. El año 2001, después de que 8 países la ratificarán, entró en vigencia esta Convención internacional que pretende brindarle protección a las tortugas marinas en los diferentes hábitats donde desarrollan sus estadios de su vida. La Convención, por lo tanto,  llama a implementar medidas concertadas entre naciones, coordinar acciones multilaterales de conservación y protección, y velar por la implementación de una agenda regional que conduzca a la recuperación de estas especies.

Dentro de las medidas que la Convención dicta a los Estados Partes destacan:

 La prohibición de captura, retención o muerte incidental de tortugas marinas, así como del comercio doméstico de las mismas, de sus huevos, partes o productos.

 El cumplimiento de lo establecido en la Convención de CITES (Convention on International Trade in Endangered Species) en relación al comercio internacional de tortugas marinas, sus huevos, partes o productos (como el carey).

 Restricción de actividades humanas que puedan afecten a las tortugas marinas en períodos de reproducción, incubación y migración.

 La protección, conservación y según proceda, la restauración del hábitat y los sitios establecidos y designados como áreas protegidas.

 Fomentar la investigación dirigida a la reproducción experimental, cría y reintroducción.

 La promoción de la educación ambiental y difusión de información, con el fin de estimular la participación de las instituciones gubernamentales, ONGs y del público en general.

 La reducción al mínimo posible de la captura, daño o muerte incidental de las tortugas marinas durante las actividades pesqueras, así como el desarrollo, mejoramiento y utilización de artes, dispositivos y técnicas apropiados, incluidos los Dispositivos Excluidores de Tortugas (conocidos como DETs).

Actualmente la convención no tiene ningún costo para los países contratantes, manteniéndose con recursos de Costa Rica y EE UU. Sin embargo, de existir una cuota en el futuro, no sería una suma de mayor importancia que pudiera generar gastos excesivos o problemas onerosos al país

POR QUE CHILE DEBE RATIFICAR
Si bien Chile no constituye un sitio de anidamiento, muchas tortugas llegan a nuestras costas en su larga búsqueda por alimento.

Uno de los problemas más graves que enfrenta la conservación de las tortugas marinas es el bycatch o pesca incidental, es decir, la captura accidental de especies no deseadas.

Debido a los métodos poco selectivos de las artes de pesca utilizadas en algunas pesquerías, miles de especies de tortugas son capturadas,  muchas de ellas devueltas al mar muertas o moribundas.

En el norte de Chile la pesquería industrial de pez espada, realizada con palangre, conlleva un alto nivel de pesca incidental de tortugas marinas. El Instituto de Fomento Pesquero IFOP ha realizado trabajos mediante observadores científicos abordo que han cuantificado la magnitud de este problema:

En el período que va desde el 2001 al 2007, en el 91,3% del total de lances de la flota palangrera industrial del norte de Chile se registraron 183 ejemplares de tortugas marinas capturadas incidentalmente. Estas correspondían a las cuatro especies reportadas para el Pacífico sur oriental, que son: laúd (Dermochelys coriacea), cabezona (Caretta caretta), olivácea (Lepidochelys olivacea) y verde (Chelonia mydas). Las mayores interacciones de esta flota palangrera se presentó con la tortuga laúd  (151 animales capturados), durante el periodo frío y, con las otras tres especies durante el comienzo del periodo cálido.


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La Tercera, 18 de noviembre. Columnan opinión de Alex Muñoz, director ejecutivo de Oceana.

La Ley de la Selva, Megavisión, 17 de octubre. Aleteo de tiburones.

El Mercurio, 2 de octubre. "Los peces podrían extinguirse en las próximas décadas".

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