Ricardo Aguilar

Director de Investigación y Proyectos de Oceana en Europa

Madrid, Spain


Delfines, ballenas, tortugas marinas y tiburones

Mis primeros trabajos se dirigieron al estudio de mamíferos y reptiles marinos. Tampoco puedo dejar de mencionar a los tiburones, que han aparecido de forma esporádica en multitud de navegaciones. Delfines, ballenas, tortugas y tiburones han sido algunos de los seres con los que he pasado mejores momentos. Ahora la práctica totalidad de formas de vida que existen en los mares merecen mi atención.

Momentos desagradables

Los momentos más impactantes que he vivido han sido las mareas negras de petroleros como el Aegean Sea, el Prestige, el Haven o el Erika, algunos episodios de eutrofización en el Mediterráneo, vertidos de empresas papeleras en el Cantábrico o hallar decenas de delfines muertos en la costa. Pero, tal vez una de las razones que más me han impulsado a la defensa de los océanos ha sido la destrucción que queda fuera del alcance de nuestra vista. Debajo de la superficie del mar, ecosistemas de un valor inigualable son destruidos a un ritmo desconcertante. Y cuando descubres lo que ocurre en la profundidades, la sorpresa es aún mayor; destrozos provocados por arrastreros a más de 1.800 metros de profundidad, basuras y restos de contaminantes capaces de aniquilar la vida. Es increíble que la destrucción pueda llegar tan lejos.

La personalidad de los océanos y mares

Al descubrir la enrome riqueza de vida existente debajo de ese aparente desierto de agua, no deja de ser curioso comprobar como las aguas de los océanos también tienen su personalidad. Mediterráneo, Cantábrico, océano Pacífico, Índico o Ártico tienen un color, textura y densidad diferente. Pensar que a alguien se le pueda robar la oportunidad de disfrutar de esto o se le prive de uno solo de sus componentes me impide quedarme impasible ante el deterioro que los océanos viven día a día.