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Beth White Collins

IT Director

Washington, DC, USA


Crecí en una pequeña ciudad de Nueva York, donde el agua más cercana era dulce, y no salada, así que siempre esperaba con ansias las vacaciones familiares en el mar. Pasar horas en la playa sin preocuparte por el mundo es la mejor manera de relajarte y disfrutar de la vida. Hasta hoy, una de mis actividades marinas favoritas es el esnórquel, que practiqué por primera vez en la bahía de Oahu en Hawai. La belleza de la vida subacuática que uno observa al practicar esnórquel en un lugar como Oahu es realmente inolvidable. Probablemente fueran estas excursiones por los hábitats marinos las que alimentaron mi interés y me llevaron a ayudar a proteger el océano.

Cuando pienso en el océano, a menudo pienso en ese azul tan espectacular y sereno, especialmente cuanto más cerca se está del ecuador. Es tan tranquilizante y hermoso, y sin embargo hay tanta muerte debajo de la superficie. Por desgracia, a pesar de ser un mundo diferente (que cubre gran parte del planeta) hemos abusado del océano sin preocuparnos por la vida que hay en él.

Trabajo en Oceana para poder contribuir a acabar con este abuso antes de que el daño causado sea irreversible. Mi trabajo consiste en mantener a todo el personal online y asegurarme de que, ya sea en nuestras oficinas de Chile, Europa o EE.UU., todos tengan acceso a la tecnología que necesitan para que nuestras campañas se desarrollen sin problemas. Apoyo el enfoque de Oceana dirigido a campañas, ya que he comprobado que el establecimiento de objetivos razonables y su cumplimiento progresivo funciona c con éxito. Así que mientras nos centremos en el océano y sigamos cosechando victorias, yo me mantengo optimista y espero que mis hijos y sus hijos disfruten de unas vacaciones familiares en la playa, así como de todo aquello que esconde el océano.