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Maribel Lopez


Directora de Administración, Ejecutivo

Madrid, Spain


Nací y durante la mayor parte de mi vida he residido en Madrid. Hace unos años me traslade a vivir a la isla de Mallorca, en el mar Mediterráneo. Fue entonces cuando me di cuenta de lo importante que para mí era el mar. Me gusta navegar, conocer la flora y fauna de nuestros océanos y disfrutar de las playas.

Siempre me he sentido atraída por la naturaleza, quizá por eso deje mi trabajo en una agencia publicitaria para contribuir con mi trabajo en defensa del medio ambiente en Greenpeace, donde me enseñaron a comprender los principios de defensa de la naturaleza en los que siempre había creído y a actuar para protegerla.

Durante estos años, tuve la oportunidad de disfrutar de grandes momentos como el año 1994 cuando se declaró el Océano Antártico como Santuario de Ballenas y de momentos muy trágicos como por ejemplo el vertido de residuos químicos mineros en Aznalcollar que alcanzaron al Parque Nacional de Doñana (1998), el vertido de petróleo del Erika (99), que afectó a buena parte de las playas del Norte de España, o la reparación del submarino nuclear Tireless en Gibraltar (2000). Quizá uno de los momentos más emotivos fue cuando en 2000 una flotilla de barcos rodeamos al Portaviones nuclear George Washington en la Bahía de Palma de Mallorca solicitando que por su peligrosidad abandonara la isla. Había toda clase de barcos y después de horas rodeándole conseguimos que se alejara. Fue un momento mágico donde gente de muchas nacionalidades nos unimos para proteger una pequeña parte de nuestros mares, de forma pacifica.

La importancia de la conservación de la naturaleza es fundamental. Los océanos y la vida marina son la parte principal en la cadena de la vida y no deberíamos olvidar que los seres humanos somos solo parte de una gran cadena.

En el 2002 se produjo el accidente del Prestige en el Norte de España, una gran catástrofe medioambiental. Justamente unos meses después pude acceder a un trabajo en Oceana desde donde será posible poder aportar un granito de arena a la difusión de la necesidad de proteger nuestros océanos. Además de permitirme disfrutar y aprender al mismo tiempo formando parte de un gran equipo de profesionales preocupados por lo mismo que yo.