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Michael LeVine

Pacific Senior Counsel

Juneau, AK, USA


Mientras escribo estas líneas me encuentro a bordo del Fairweather, uno de los buques rápidos del Alaska Marine Highway System, atravesando el canal de Lynn, en un viaje desde Juneau hasta Haines, Alaska. He pasado la última hora escudriñando el agua en busca de ballenas jorobadas o leones marinos de Steller, admirando las montañas vírgenes, los glaciares azules y el exuberante bosque. Es difícil separarme de ello para escribir, pero puesto que tengo la suerte de vivir en esta maravillosa tierra marina, puedo permitirme el lujo de dedicar unos minutos a describir su belleza. De todos los sitios donde he vivido, ninguno está tan íntimamente vinculado al mar como esta parte de Alaska. Los peces (cinco tipos de salmón, fletán, pez roca, maruca y otros tipos) dominan nuestras charlas en verano. Pasamos innumerables horas yendo en kayak hasta las islas, acampando en las playas e intentando quedarnos en las seis pulgadas superiores del mar, más calientes, al nadar. No hacemos todo esto por trabajar para proteger nuestros océanos, sino porque son parte de nuestra vida aquí. Las amenazas (contaminación, acidificación, ruido) ocupan nuestros pensamientos, y tengo suerte de que también sean parte de mi trabajo. Me encanta bucear y nadar en aguas más templadas, y soy el primero en admitir una gran debilidad por las conchas de mar. De todos los sitios donde he estado, ninguno me atrae tanto como Alaska.