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Nicolas Fournier


Office Coordinator / Policy Advisor

Brussels, Belgium


Bruselas, la capital más verde de Europa (en términos de zonas verdes), probablemente no tenga la conexión más directa con los océanos que uno se pueda imaginar. De hecho, Bélgica no suele considerarse un símbolo de océanos, peces tropicales, coloridos arrecifes de corales y otras bellezas marinas.

Sin embargo y dado que es el corazón político de la Unión Europea, se sitúa en el centro de una actividad política extremadamente importante para la protección de los océanos. Las competencias de la UE en pesca, protección de hábitats, regulación de la contaminación, acción contra el cambio climático y asuntos marítimos deberían actuar frente a las amenazas a la biodiversidad marina y abarcar más allá de nuestra concepción inicial de Europa (territorios de ultramar, alta mar y desarrollo de las aguas territoriales de los países).

Anteriormente trabajé en el desarrollo de políticas de la UE sobre conservación de la naturaleza, en concreto en protección de hábitats y biodiversidad. Me preocupa mucho lo urgente que es conservar el medio ambiente marino, ya que está demostrado que cada vez nos acercamos más al colapso de todo este ecosistema. Tristemente, sigue siendo muy acertada la famosa cita de mi anterior presidente de la república en la Cumbre de la Tierra de la ONU en Johannesburgo en 2002: “Notre maison brûle et nous regardons ailleurs. [Nuestra casa se quema y nosotros miramos a otro lado]” - Jacques Chirac.

Me siento realmente feliz de asumir con Oceana este reto, difícil pero que merece la pena. A través de su visión y sus objetivos, Oceana puede marcar la diferencia que contribuya a invertir esta tendencia. Es fundamental que Oceana esté muy presente y actúe para llevar los asuntos marinos a lo más alto de la agenda política y conseguir convertir Bruselas en una capital azul.