Romanus Berg
Senior Advisor
Washington, DC, USA
Una declaración de intenciones con sentido
Antes de unirme a Oceana participé en el lanzamiento de distintas empresas. Después de los frenéticos años de las “puntocom”, quería buscar algo nuevo, una organización que tuviera una declaración de intenciones, una con la que pudiéramos alcanzar un verdadero cambio a nivel global, que utilizase la tecnología como un medio estratégico y no como un simple medio de apoyo. Me considero muy afortunado por haberla encontrado aquí, en Oceana, y por ayudar a proteger y gestionar un recurso tan importante.
Una estrecha relación
Me gusta pasar mi tiempo libre cerca del mar, es cómo si todos tuviéramos un vínculo fundamental con el océano. A pesar de no vivir en la costa, mi mujer y yo pasamos mucho tiempo en la Bahía de Chesapeake y en la costa este con familia y amigos.
Proteger lo que no podemos ver
Históricamente, no se ha hecho un esfuerzo lo suficientemente coordinado para gestionar los océanos como un recurso global limitado y frágil, especialmente porque está al alcance de todos pero no es de nadie. Además, parece más fácil medir el equilibrio entre creación y destrucción cuando, por ejemplo, talamos grandes áreas de selva porque todos podemos verlo y apreciar el resultado. Es como si el mayor desafío a la hora de proteger los océanos y lo que esconden bajo su superficie fuese defender algo que no podemos ver directamente.


