Exploramos los pozos de petróleo abandonados frente a Alabama

© OCEANA
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Autor: Xavier Pastor
Fecha: Agosto 18, 2010



Tras otra noche de navegación llegamos a Destin Dome, una zona del golfo frente a Alabama donde se encuentran muchos de los 2,700 pozos de petróleo abandonados desde que empezó la explotación petrolífera offshore, en los años 40 del siglo pasado.  Hace unos días AP hizo pública una información sobre la posibilidad de que el sellado de algunos de estos pozos puedan estar deteriorándose, dejando escapar petróleo gradualmente sin que nadie lo esté detectando. El Oceana Latitude se encontraba cerca de esa zona, con una alta concentración de pozos abandonados, por lo que hemos decidido llevar a cabo una serie de inmersiones con el ROV para tratar de documentar el aspecto que presentan alguna de esas viejas plataformas.

Matthias Gorny, el científico alemán de Oceana especializado en la operación de uno de los robots submarinos,  pilotó durante  varias horas su aparato, haciéndolo “volar” a unos veinte centímetros del fondo, a unos 25 metros de profundidad.  La primera impresión fue la de que nos encontrábamos simplemente sobre un área sometida intensamente a la pesca de arrastre. Una zona prácticamente arrasada, y con una pobre biodiversidad, pero en la que por primera vez en los buceos de esta expedición se podían encontrar estrellas de mar, principalmente del género Astropecten.

No obstante, tras un buen rato sin encontrar nada relevante, hemos podido detectar una elevación sobre el fondo que, a pesar de no ser muy señalada, ponía de manifiesto la existencia de alguna estructura en el fondo. Se encontraba cubierta por una capa de sedimento acumulado durante tal vez cuatro o cinco décadas y composición interna se ponía de manifiesto gracias a los acúmulos de material oscuro –posiblemente restos de hidrocarburos-  amontonados por los gusanos poliquetos durante la perforación de las galerías donde se refugian. Con mucha probabilidad, Oceana ha estado documentando el estado de una de las plataformas abandonadas.

No hemos podido continuar durante mucho tiempo en esta zona. Al caer la noche, hemos iniciado nuestra nueva singladura, esta vez hacia la desembocadura del Mississippi, en el estado de Louisiana.