Éxito del Censo para la Vida Marina

Autor: Angela Pauly
Fecha: Octubre 7, 2010



El Censo para la Vida Marina, cuyos resultados se han presentado entre el 4 y el 6 de octubre, se ha desarrollado durante los últimos diez años. Este proyecto ha representado una de las más importantes colaboraciones entre científicos, ya que se han publicado de forma conjunta los trabajos de cerca de 2700 investigadores,  y en él han partido organizaciones como la World Register of Marine Species, entre otras.

De los resultados de la investigación se desprenden datos tan asombrosos como que en torno al 99% de la biomasa global es marina, que el 90% de ésta la componen los microorganismos y que aproximadamente un litro  de agua de mar contiene un billón de microorganismos. Sin embargo, el phytoplancton, la base de estos microorganismos y, por tanto, de la cadena trófica, está desapareciendo, lo que conllevaría consecuencias impredecibles para la red trófica marina y global.

En Oceana utilizamos en nuestras expediciones un ROV que nos permite descender hasta los 1000m, aportando también valiosa información científica sobre los misterios de los fondos marinos. Estas observaciones ayudan a descubrir nuevas especies y ecosistemas y también sacan a la luz los daños producidos por la pesca de arrastre, la cantidad de basuras acumuladas en el lecho marino o los arrecifes de coral muertos por causas desconocidas.

La escasa investigación científica sobre el medio marino se traduce en que tan solo se conoce un 5% de los fondos marinos y en un censo global que ronda las 250.000 especies conocidas de un total de cerca de 1 millón de especies.

Los resultados del Censo para la Vida Marina demuestran la necesidad de desarrollar proyectos de investigación marina y de coordinar el trabajo de científicos. El conocimiento del medio marino es fundamental para determinar las medidas de gestión y conservación necesarias en cada área. Actuar sobre un entorno, especie o ecosistema que no se conoce es jugar a la “ruleta rusa” con el medio marino, del cual no depende sólo nuestra alimentación, sino también el funcionamiento del ecosistema global.