Río +20: ¿Otra oportunidad o más vanas promesas?

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Autor: Angela Pauly
Fecha: Junio 19, 2012



En 1992, en la primera Cumbre de la Tierra de Río, el mundo aunó voluntades para trazar un futuro mejor para el planeta. Sin embargo, 20 días más tarde, los océanos están mucho menos protegidos que la tierra firme, las zonas profundas en particular han sido ignoradas, las áreas marinas protegidas son pocas y alejadas entre sí, muchas de ellas están poco o nada gestionadas, y la sobrepesca va en aumento. Y el compromiso internacional que acordamos para proteger el 10% de los océanos  en 2012 ha sido retraso a 2010.

La solución no tiene ningún misterio. La UE sabe desde hace años qué hay que hacer. Es obvio que si los stocks pesqueros no son saludables, tampoco lo será el sector, y ni siquiera están en buena forma. Es más, el único modo en que se mantiene a flote la industria hoy en día es a través de millones de euros en subvenciones abonadas por nosotros, los ciudadanos europeos.

Y, sin embargo, casi todas las veces que se presenta la oportunidad de encarar los muchos problemas que azotan los océanos, se cruzan en el camino los intereses a corto plazo de quienes toman las decisiones. Han sido 20 años de ignorar las recomendaciones científicas, 20 años de stocks menguantes, 20 años de excusas.

Hace una semana, el Consejo de Ministros de Pesca de la UE tuvo la oportunidad de establecer unas cuantas metas ambiciosas, pero la desaprovechó y en lugar de ello escogió (sí, lo adivinasteis) retrasar los objetivos prioritarios de la Política Pesquera Común. De hecho, la prohibición de los descartes, un tema que ha estado en primera línea de debate, se ha retrasado 5 años.

Esperemos que Río +20 acabe con algo más que vanas promesas y sirva para motivar a los líderes mundiales a convertir el medio ambiente en una prioridad.