La ONU, a por un convenio internacional sobre el mercurio

© OCEANA / María José Cornax

Autor: Angela Pauly
Fecha: Enero 16, 2013



Esta semana se negocia en Ginebra un nuevo tratado sobre las emisiones mundiales de mercurio.

La contaminación por mercurio no es ninguna broma. Un artículo de The Guardian afirma que el mercurio es “una neurotoxina letal que incluye, entre un inventario de sombríos efectos, daños cerebrales, disminución de cociente intelectual en el feto y deterioro de los riñones y el corazón, y solo en Estados Unidos se traduce anualmente en miles de millones de dólares en costes sanitarios”.

Llevamos años trabajando en este asunto, que afecta la salud tanto de la población como de los océanos. Quizá recordaréis un blog que escribimos en 2011, “Mercurio: sobre la contaminación en pescado y marisco y el derecho a la información de los consumidores”, donde hablábamos de la necesidad de que las plantas de cloro-álcali eliminaran progresivamente el uso de mercurio en favor de las mejores tecnologías disponibles, y denunciábamos que España había ocultado importante información pública sobre los niveles de arsénico y metales pesados en pescado y marisco de interés comercial. Se ha demostrado mediante tests que los españoles tienen altos niveles de mercurio en sangre y estamos resueltos a contener la contaminación causada por esta peligrosa toxina a lo largo de Europa.

Además de demandar a las plantas que continúan utilizando tecnología contaminante, estamos trabajando también para convencer al comercio de que ofrezcan recomendaciones, sobre todo para los consumidores más vulnerables, como las embarazadas y los niños menores de tres años, indicando las especies con mayores niveles de mercurio.

Esto no se ha acabado, en absoluto, y por eso esta reunión de Ginebra es tan importante. Lamentablemente, el artículo da pocas esperanzas de que el tratado sea lo suficientemente sólido para afrontar el problema, pero confiemos en lo mejor.

Hasta entonces, sabed que los ciudadanos individuales tienen poder. Contactad vuestro comercio habitual y solicitadle que ponga en lugar visible los riesgos de saludo asociados con el consumo de pescado. Pedid a los políticos que no hagan la vista gorda ante este importante riesgo para la salud y, sobre todo, informaos y compartid vuestros conocimientos con amigos y familia.