Fraude en el pescado: ¿qué tienes en el plato?

Autor: Angela Pauly
Fecha: Febrero 21, 2013



Salvo que vivas debajo de una piedra, habrás oído hablar de la lasaña de carne de caballo que se ha convertido en una crisis de etiquetado en la UE. Cuando, como consumidores, vamos a una tienda o restaurante, esperamos que nos den aquello por lo que pagamos, y me parece que eso es un derecho que tenemos frente a gobiernos y comercios de alimentación.

Lamentablemente, el problema no termina con la ternera, sino que también se extiende al pescado. Nuestros colegas de Estados Unidos han difundido hoy un informe en el que destapan un fraude que abarca todo el país. En una de las mayores investigaciones realizadas a día de hoy sobre el fraude en el pescado, los tests de ADN han confirmado que el 33% de 1.215 muestras de pescado recogidas por Oceana en 674 comercios estadounidenses estaban mal etiquetadas, llegando al 52% en California.

La Dra. Kimberly Warner, autora del informe y científica de Oceana, describe así los hallazgos: “Algunos de los sustitutos que hemos encontrado son alarmantes. Aparte de engañarles, a muchos consumidores se les niega el derecho a elegir en conciencia el pescado según sus inquietudes en materia de salud o medio ambiente”.

¿Y esto qué tiene que ver con Europa, os preguntaréis?

Bueno, todo.

Es verdad que no se ha hecho un informe a esta escala en UE, pero ya ha habido pruebas en diversos países europeos que sugieren problemas en el etiquetado. En 2011, un estudio reveló que en Irlanda el 28% de los productos de bacalao estaba mal etiquetado y provenía de variedades de bacalao menos sostenibles o especies más baratas, como bacaladilla, abadejo y carbonero. En países mediterráneos, como España, Italia o Malta, cuando el cliente pide pez espada (“emperador”) puede que reciba tintorera, similar en gusto y en apariencia, pero más barato.

Queda mucho que hacer para asegurarse de que la comida que compramos para nuestras familias es lo mismo que pone en el cartel de la tienda. Es fundamental que haya una concienciación pública. Desde que saltó la noticia del escándalo de la carne de caballo, este se ha convertido en un problema que la UE no puede ignorar, y esperamos que nuestros colegas de Estados Unidos convierten el fraude generalizado en el pescado en algo que el gobierno de este país tampoco pueda ignorar.