Decepción en OSPAR: un gran retroceso para las especies y hábitats del Nordeste Atlántico

© OCEANA

Autor: Nicolas Fournier
Fecha: Julio 3, 2013



La semana pasada tuvo lugar la reunión anual de OSPAR (el Convenio sobre protección del medio marítimo del Nordeste Atlántico) en Gotemburgo (Suecia), y sentimos decir que su desenlace ha sido una gran decepción.

OSPAR está reconocido como uno de los convenios regionales marinos más efectivos del mundo y ha desarrollado mecanismos exhaustivos para que las actividades humanas estén en sintonía con los ecosistemas naturales del Atlántico Nordeste. En 2010, en Bergen, las partes contratantes crearon las primeras áreas marinas protegidas en alta mar y se comprometieron a adoptar medidas para proteger de la presión humana especies y hábitats amenazados o en declive antes de 2013.

Por ello, la reunión de la semana pasada ha sido un shock. Hemos visto cómo una minoría de países bloqueaban todo el proceso y se suspendían las recomendaciones de proteger 23 especies marinas, (como tortugas, aves, ballenas, tiburones y rayas), así como hábitats de profundidad (como montañas submarinas y chimeneas hidrotermales), a pesar de estar próximas a adoptarse.

Ha sido un bofetón a los numerosos grupos medioambientales y observadores que llevan ofreciendo apoyo técnico y recomendaciones desde 2010 para contribuir a impulsar el proceso. Dada nuestra experiencia en ecosistemas profundos, Oceana esbozó la recomendación para montañas submarinas, que de haberse aprobado habría impulsado a países, desde España hasta Islandia, a protegerlas en sus aguas y colaborar internacionalmente para reducir los impactos adversos de la pesca y la minería en áreas fuera de las jurisdicciones nacionales.

Ahora OSPAR está en punto muerto. Se ha acordado celebrar un encuentro de emergencia este otoño para resolver los asuntos pendientes. Es hora de que las partes contratantes reaviven el espíritu colaborativo del pasado, cuando las prioridades nacionales se preocupaban (un poco) sobre el medio marino. Qué deprisa han cambiado las cosas.