Destruyendo lo desconocido

Autor: Angela Pauly
Fecha: Agosto 30, 2013



Hace unos días terminó la Expedición Oceana Ranger 2013 y, aunque aún tenemos horas de filmaciones por analizar, queremos compartir con vosotros un par de hallazgos.

Como hemos comentado anteriormente, el escarpe de Emile Baudot, que dedicamos varios días a documentar, es un lugar que nunca se había estudiado antes. Lamentablemente y a pesar de ser una zona del Mediterráneo desconocida, no ha escapado al impacto humano: estaba cubierto de basura. Divisamos bolsas de plástico, latas, bidones, sogas, sedales y otros residuos a más de 700 metros de profundidad y en la superficie no pasaba un minuto sin ver algún tipo de basura flotante.

©  OCEANA

Aunque el objetivo principal de la expedición era estudiar este escarpe, aprovechamos también para explorar zonas cercanas con el robot submarino. En un golpe de suerte, nuestro equipo descubrió un nuevo hábitat en el Mediterráneo: un campo de esponjas piedra en una montaña entre Valencia e Ibiza.

©  OCEANA

Para que quede claro, se han visto esponjas piedra aisladas en diferentes partes del Mediterráneo, pero nunca en tales cantidades como para formar un hábitat. Se sabe poco de esta especie de esponjas y, por desgracia, este hábitat se sitúa en una zona en la que se han autorizado los sondeos petrolíferos de Cairn Energy y sobre la que la Comisión Europea ha pedido garantías medioambientales al Gobierno español.

Ambos hallazgos ilustran uno de los mayores problemas que sufren los océanos y uno de nuestros retos como defensores de ellos. Sabemos muy poco sobre los océanos, y los daños que les infligimos avanzan más deprisa que nuestro conocimiento. En ambos casos, nos hemos aventurado en zonas inexploradas que ya han estado o están a punto de ser dañadas por decisiones tomadas sin tener idea del impacto que pueden tener en sus ecosistemas.

Si no sabemos qué hay ahí debajo, ¿deberíamos estar autorizados a destruirlo? Por supuesto que no. Por ello, Oceana se esfuerza en estudiar tantas zonas como sea posible para reunir pruebas que nos permitan cuestionar permisos de exploración y otras actividades dañinas, y compartir nuestra información con todo el mundo.