Conoce al espinoso

© OCEANA

Autor: Peter Pierrou
Fecha: Febrero 14, 2014



Aquí os traemos a un pez por San Valentín, un pez que literalmente construye su propio nido de amor. El espinoso y sus subespecies se reparten por amplias partes del mundo y son bastantes comunes en aguas costeras del hemisferio norte. Se adapta bien y puede vivir en agua dulce, salobre o salada.

Una de sus características más llamativas  se da en la temporada de cría. En  esa época, el vientre del macho adquiere un color rojo brillante, el tono plateado del lomo resplandece intensamente y los ojos se vuelven azules. Su comportamiento nupcial es, además, muy elaborado. En primavera, el macho comienza a reunir hojas, filamentos de algas y partes de plantas para construirse un nido sobre el hoyo que ha excavado. Pega todos estos materiales con una sustancia que secreta de los riñones. Una vez el nido está terminado, espera una compañera adecuada mientras protege ferozmente su territorio y cuando aparece una potencial pareja, la corteja con una especie de danza en zigzag para tratar de convencerla de que visite el nido y ponga los huevos. Después de fertilizarlos, su instinto paternal hace que no solo expulse a la hembra, sino a cualquier otro pez que se acerque al nido.

Cuida de los huevos abanicándolos, es decir, se pone delante y mueve las aletas para oxigenar el agua del nido. Tras poco más de una semana, los huevos eclosionan. Aunque el macho trata de mantenerlos en el nido sorbiendo a los que se escapan y escupiéndolos de vuelta al nido, al final los jóvenes vencen y le abandonan para vivir su propia vida en libertad.