La propuesta de prohibición de descartes de la UE ignora al 95% de las especies

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La iniciativa de la Comisión Europea, enmarcada en la reforma de la Política Pesquera Común, carece de medidas concretas de implementación.


Marzo 16, 2012
Madrid
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Marta Madina ( [email protected] )




Oceana pide a los Estados Miembros que pongan fin a las 1,3 millones de toneladas de recursos arrojados anualmente por la borda

Oceana expresa su rotundo apoyo al establecimiento de una prohibición de los descartes que obligue a desembarcar todas las capturas y se acompañe de medidas técnicas para reducir o evitar las no deseadas. La organización conservacionista apoya esta medida de cara a la reunión de los Ministros de Pesca de la UE que se celebra el próximo lunes en Bruselas para debatir la propuesta de la Comisión sobre la reforma de la Política Pesquera Común, y en concreto la prohibición de descartes. Se trata del mejor modo de detener el despilfarro de recursos y el problema ético y medioambiental que generan los descartes.

Pese a que durante años Europa ha tratado de mejorar la selectividad de las técnicas pesqueras, los descartes aún representan el 13% de las capturas y ascienden a 1,3 millones de toneladas de organismos arrojados por la borda muertos o moribundos cada año. Sin embargo, la propuesta de prohibición presentada por la Comisión solo se aplicaría a una mínima parte de las especies explotadas comercialmente, en torno al 5%. Oceana insta a los Estados Miembros a apoyar una prohibición general de los descartes para todas las especies comerciales, implementada con un calendario concreto y gradual para permitir la adaptación de la flota.

“La práctica de los descartes es un derroche que daña la salud de los stocks pesqueros, amenaza el equilibrio del ecosistema y hace peligrar el futuro de las pesquerías europeas”, afirma Ricardo Aguilar, Director de Investigación de Oceana Europa. “La obligación de desembarcar todas las capturas sería incentivo suficiente para cambiar de proceder y favorecer técnicas pesqueras más selectivas”.

Sin embargo, cualquier obligación de desembarco debe ir acompañada por medidas técnicas que mejoren la selectividad y un plan que especifique qué hacer con las capturas no deseadas. En este sentido, las recomendaciones de la Comisión sobre cómo comercializar el pescado no deseado son inaceptables. Oceana recomienda que los ingresos derivados de la venta de capturas no deseadas reviertan en un fondo gestionado por las autoridades pesqueras de los Estados Miembros y se utilicen para dar incentivos indirectos al sector pesquero para que no descarte. De este modo se cubrirían los costes de las evaluaciones científicas de los stocks, se apoyaría la I+D para artes más selectivas y se contribuiría a los gastos de control y aplicación de la legislación.

“Comercializar de forma inadecuada de las capturas no deseadas, transformar pescado comestible en harinas y aceites para usos no alimentarios o crear un mercado para pescado ilegal bajo talla puede generar tantos problemas éticos como descartar”, añade Javier López, científico marino de Oceana. “No se pueden desembarcar sin más las capturas no deseadas y dejar de tomar medidas para mejorar la selectividad, que es en realidad la prioridad para atacar la raíz del problema”.

La propuesta de la Comisión Europea para reformar la Política Pesquera Común se está debatiendo actualmente entre los Estados Miembros y el Parlamento Europeo. Se prevé que el texto final se adopte en 2013.

Más información: Descartes y capturas accidentales

Fact sheet: By-Catch and Discard Management (inglés)