Oceana advierte que una industrialización irresponsable del Ártico podría causar consecuencias catastróficas a nivel mundial

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Con la desaparición progresiva de la capa de hielo que cubre el Océano Ártico, las aguas hasta ahora heladas se ven amenazadas por un incremento de la industria pesquera y el desarrollo de nuevas rutas de transporte, así como de exploraciones petroleras y de gas.


Noviembre 20, 2008
Madrid
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Marta Madina ( [email protected] )




Ante estas amenazas, se precisa urgentemente una política preventiva
de Europa para el Ártico.

En respuesta a la propuesta de la Comisión Europea adoptada esta mañana perfilando una política europea en el Ártico, la organización internacional de conservación marina Oceana recuerda a los gobernantes que cualquier política europea en la zona debe asegurar una alta protección medioambiental que vaya más allá del “uso sostenible”.

El Ártico tiene un ecosistema frágil y prácticamente virgen, pero ya seriamente amenazado por el cambio climático. El hielo que cubre el Océano Ártico está desapareciendo a una velocidad alarmante en los últimos años, lo que ha puesto en peligro el ecosistema del que dependen la población nativa y las especies locales. Con esta pérdida de hielo el Ártico corre el riego de sufrir un rápido desarrollo industrial. Con la progresiva desaparición de la capa de hielo que cubre el Ártico, las aguas hasta ahora heladas se ven amenazadas por un posible aumento de la industria pesquera y por el desarrollo de nuevas rutas de transporte, así como de exploraciones de petróleo y gas. El aumento de las actividad humanas podría acelerar significativamente las amenazas a las que se enfrenta el Ártico, lo que tendría efecto cascada en el resto del mundo.

Ante estas amenazas, hay una necesidad real e inmediata de una política europea preventiva para el Ártico.

“Un desarrollo irresponsable del ecosistema del Ártico tiene el potencial de convertirse en una catástrofe” advierte Xavier Pastor, Director de Oceana para Europa. Además, el Ártico está habitado por más de cuatro millones de personas, incluyendo más de 30 culturas indígenas diferentes, cuyas vidas se podrían ver directamente afectadas por la industrialización”.

El desarrollo de una industria pesquera junto con actividades de explotación y transporte de petróleo y gas así como un aumento del tráfico marítimo en la zona son las principales amenazas para la sostenibilidad ecológica del ecosistema del Ártico. La política de la Unión Europea en la zona se debe centrar en la prevención.

“Como comunidad internacional, necesitamos una exhaustiva evaluación científica seguida de una gestión preventiva del ya crítico ecosistema ártico” dijo Jim Ayers, Director de Oceana para Alaska. Tenemos una oportunidad única de proteger un lugar antes de que sea destruido, de hacer lo correcto, en vez de apresurarnos a ocupar un puesto que nos garantice derechos de explotación a cualquier precio. El Ártico es demasiado importante para el planeta como para permitirnos que desaparezca ante nuestros ojos”.

Oceana está trabajando para desarrollar una política preventiva a nivel local, nacional e internacional. Los científicos de Oceana y sus expertos han solicitado una evaluación completa del ecosistema ártico, incluyendo un análisis de las posibles amenazas que pueda presentar cualquier nueva actividad industrial en la zona. Tras esa evaluación, se podrían llevar a cabo nuevas actividades industriales, siempre que estén basadas en los criterios científicos más adecuados para proteger la salud de los ecosistemas y el medio de vida de las comunidades indígenas locales.

En Estados Unidos, se ha progresado hacia esa postura. En los próximos meses se tomarán medidas para cerrar el Ártico a la expansión de la industria pesquera norteamericana. Esto se hará a la vez que se establece una política federal que afirma que los Estados Unidos deberán trabajar conjuntamente con otros países árticos para desarrollar la industria pesquera de forma responsable. Oceana está trabajando para que otros países involucrados adopten posturas y estándares similares ante las potenciales amenazas de la navegación y las actividades de extracción de gas y petróleo.

La Unión Europea se ha comprometido  a nivel nacional e internacional a proteger la biodiversidad global, así como a reducir el impacto del comercio internacional  en los ecosistemas. Ese principio se debe aplicar también a la región del Ártico, teniendo en cuenta los serios impactos que el cambio climático ya está causando en la zona, especialmente la importante pérdida de la capa de hielo que se ha producido en los últimos años.

“Para proteger el futuro del Ártico se requerirá un liderazgo coordinado y con visión de futuro”, dijo Pastor. “Lo que le ocurra al Ártico tendrá un impacto determinante en el resto del planeta. Por ello debemos trabajar unidos para conseguir un futuro sostenible para el Ártico y para el resto del mundo”.