Oceana advierte sobre la necesidad de un acuerdo ambicioso y vinculante en la próxima cumbre de cambio climático

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La comunidad internacional debe adoptar un compromiso firme para frenar las emisiones de CO2 y la acidificación de los océanos.


Noviembre 29, 2010
Madrid
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Marta Madina ( mmadina@oceana.org )




La UE debe fortalecer su objetivo de reducción de emisiones de CO2, alcanzando como mínimo un 30%  para 2020.

La organización internacional de conservación marina Oceana pide que durante la próxima Conferencia sobre Cambio Climático (COP16) que tendrá lugar en Cancún entre el 29 de noviembre y el 10 de diciembre se alcance un acuerdo legal, completo y con carácter vinculante sobre el régimen de reducción de emisiones de CO2 por parte de los diferentes países. El calentamiento global y la acidificación del agua marina causados por el incremento de CO2 está causando estragos, incluyendo muerte de corales y organismos incapaces de formar sus conchas y caparazones. Solo un fuerte compromiso de la comunidad internacional podría revertir esta tendencia.

El CO2 es un potente gas efecto invernadero de larga persistencia que en los últimos 50 años ha sido emitido a la atmósfera de forma alarmante. Actualmente la concentración de CO2 en la atmósfera ha alcanzado ya los 390 ppm (partes por millón). Por ello, se ha superado de forma importante el límite de 350 ppm al que se debe reducir y estabilizar su concentración si se quiere evitar un grado de calentamiento tal que produzca efectos devastadores tanto en nuestro sistema climático como en la biodiversidad del planeta.

“El acuerdo político alcanzado en la anterior cumbre de Copenhague no ha resuelto el objetivo principal de establecer reducciones de emisiones ambiciosas y vinculantes”, explica Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana Europa, “por lo que es necesario que durante la nueva COP en Cancún los diferentes gobiernos logren un acuerdo serio de limitación y reducción en las emisiones de CO2.

Oceana considera que en general los compromisos de reducción de emisiones a nivel global deben ser mucho más ambiciosos y acordes con lo que indica la comunidad científica. En este sentido, indica que la Unión Europea debe fortalecer sus objetivos de reducciones alcanzando al menos un 30% para el año 2020 en comparación con los niveles de 1990. Resalta además que cuanto más se tarde en llegar un acuerdo que limite las emisiones, más difíciles serán las soluciones y más severos los compromisos que cada uno de los países tenga que adquirir.

De la misma forma, Oceana alerta que desde los comienzos de la época industrial los océanos han absorbido el 30% de las emisiones de CO2 y el 80% del calor generado por los gases efecto invernadero, lo que se ha traducido en un descenso importante del pH marino. Es decir, las aguas se vuelven cada vez más ácidas.

“El incremento de CO2 lleva asociado no sólo el calentamiento global, sino que es además es la causa principal del fenómeno conocido como acidificación”, explica Xavier Pastor, “Los océanos actúan como importantes sumideros CO2, reduciendo su concentración en la atmósfera, pero este efecto amortiguador amenaza seriamente con alterar la química oceánica, lo que tiene graves consecuencias para los ecosistemas y la biodiversidad de los océanos”.

Para conseguir la reducción y estabilización en las emisiones de CO2 la organización reclama un cambio en los modelos energéticos globales (basados en energías contaminantes y no renovables) hacia energías limpias y renovables. Entre ellas destaca el desarrollo de la eólica marina como factor clave a largo plazo en las diferentes políticas de mitigación que se lleven a cabo.

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