Oceana coincide con el Govern Balear en la oposición a las explotaciones petrolíferas en el Canal de Ibiza

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4.000 kilómetros cuadrados de fondos marinos corren el riesgo de ser devorados por prospecciones petrolíferas en Baleares.


Diciembre 14, 2011
Madrid
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Marta Madina ( mmadina@oceana.org )




Fondos con corales, gorgonias, esponjas marinas y cientos de especies del Mediterráneo se encuentran bajo la espada de Damocles debido a las prospecciones petrolíferas que se pretenden llevar a cabo entre las islas Baleares y la Comunidad Valenciana. Oceana apoya la decisión de la Comisión Balear de Medio Ambiente, que se ha sumado al rechazo que estas prospecciones han despertado entre diferentes políticos, empresarios y organizaciones conservacionistas.

Estas entidades han expresado su oposición a continuar con la destrucción del fondo marino para perpetuar una extracción mineral que debe reducirse con el fin de eliminar sus múltiples impactos sobre el medio ambiente, la sociedad y la economía mundial, como reza la declaración aprobada en Baleares. Ya en diciembre de 2010, Oceana hizo llegar al Gobierno central su rechazo a las prospecciones en el Canal de Ibiza y con posterioridad consiguió que el Govern de Francesc Antich manifestara su posición contraria a las decisiones del ministro de Industria, Miguel Sebastián.

Un año después, y apenas acabada la cumbre de Durban (Suráfrica), con el estrepitoso fracaso para frenar las emisiones de CO2, y entre los escándalos del ocultamiento de datos en los vertidos petrolíferos en el golfo de México con el hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon de BP, diferentes fuerzas sociales han manifestado su oposición a que las aguas de Baleares y Valencia se conviertan en una zona de explotación de petróleo y gas.

El canal de Ibiza (entre Baleares y la Península) es una zona de una gran intensidad pesquera, así como paso migratorio obligado para las amenazadas ballenas de aleta y una zona utilizada por especies protegidas como los tiburones peregrinos o las tortugas marinas. Sus fondos, además, sustentan una rica biodiversidad en la que se incluyen corales, gorgonias, esponjas, equinodermos y cientos de especies de la fauna mediterránea.

Un vertido de hidrocarburos en la zona pondría en peligro esta riqueza, así como la economía de las zonas costeras que dependen en enorme medida de la calidad de sus aguas y costas para el turismo.

“Oceana reclama, tanto para Baleares como para el resto del Mediterráneo, un impulso efectivo a la instalación de parques eólicos marinos que den una solución a la enorme dependencia energética de los combustibles fósiles y  sustituyan los hidrocarburos y el carbón por energías limpias y no contaminantes, que reduzcan las emisiones de CO2, frenen el cambio climático y eliminen el riesgo de catástrofes ambientales”, señala Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana Europa.

Oceana ha hecho llegar al Govern Balear su disposición de unir fuerzas para impedir las exploraciones petrolíferas en este importante enclave, que fueron autorizadas por el gobierno central en diciembre de 2010 a la empresa británica Cairn Energy, la cual produce anualmente más de 33.000 barriles de petróleo al día en el mundo y que ve en España un lugar de expansión de sus actividades. Cairn Energy pretende convertir el Mediterráneo en una nueva zona de explotación masiva de hidrocarburos con sus ojos puestos en España, Líbano, Siria y Chipre, entre otros países.