Oceana consigue las primeras imágenes del “Seco de Palos”, una montaña submarina a 35 millas de la costa murciana

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Tiburones, ballenas piloto, tortugas marinas, peces luna, gorgonias, corales de profundidad, rapes y multitud de especies se concentran en este oasis de vida.


Julio 27, 2007
Madrid
Contact:
Marta Madina ( mmadina@oceana.org )




El hallazgo se ha producido dentro del proyecto que Oceana está desarrollando en colaboración con la Fundación Biodiversidad para la detección de hábitats vulnerables en las costas mediterráneas españolas.

Las imágenes conseguidas por Oceana por medio de un robot submarino a bordo de su catamarán de investigación Ranger demuestran el altísimo valor ecológico de este lugar hasta ahora desconocido. Especies pelágicas, como las ballenas piloto, las tortugas marinas, las aves, los peces espada o los peces luna se congregan en esta zona, donde se encuentran con especies de los fondos arenosos como los rapes y las merluzas, animales de zonas rocosas como las morenas, los meros y los congrios, con gorgonias y corales de aguas profundas, o con especies tan poco conocidas como el tiburón boquidulce.

El Seco de Palos es una elevación marina cuya cima se sitúa a unos 100 metros por debajo del nivel del mar y se asienta al borde de una plataforma que a partir de aquí se desploma hasta los 3.000 metros de profundidad.

El lugar es conocido desde antiguo por los pescadores que suelen desplazase hasta aquí para la captura de grandes pelágicos, como el pez espada. Lo accidentado de su cima, con grandes bloques rocosos y fuertes desplomes, ha evitado, por otra parte, que los barcos de arrastre puedan faenar en ella. Gracias a esto, ecosistemas y especies que han sido destruidos en otras zonas costeras aquí todavía mantienen un buen estado de conservación.

La espectacularidad geológica y biológica de esta zona queda fuera de toda duda. Aunque aún nos llevará tiempo identificar algunas de las especies que hemos encontrado y sabiendo que tan solo hemos podido observar una pequeña parte de esta zona, podemos afirmar que estamos ante uno de los oasis de vida más importantes del Mediterráneo, comenta Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana para Europa.

Lamentablemente, el oasis biológico no está virgen, la investigación de Oceana también ha podido comprobar que en la montaña submarina se acumulan multitud de restos de basuras y artes de pesca abandonadas, ya sea enredadas en las rocas o yaciendo sobre el fondo marino.

La sensación que tenemos es agridulce. Sabemos que hemos presenciado un espectáculo de vida único, pero también hemos sido testigos de lo lejos que llegan los impactos humanos, ha declarado el biólogo marino Pastor.