Oceana intercepta un redero de deriva marroquí pescando en el interior de la reserva de la Isla de Alborán

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El Kamalane estaba utilizando una red prohibida de más de cinco kilómetros de longitud en aguas territorial españolas, que además están protegidas por el Ministerio de Agricultura y Pesca.


Agosto 16, 2007
Madrid
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Marta Madina ( [email protected] )




A las siete de la tarde del pasado jueves el catamarán de investigación Oceana Ranger, de la organización para la conservación marina internacional Oceana, detectó a nueve millas al Este de la isla de Alborán un pesquero marroquí que procedía al calado de una red de deriva ilegal, de más de cinco kilómetros de longitud, en el interior de aguas españolas y de la Reserva de pesca de Alborán.

El Ranger se encontraba en la zona documentando los fondos marinos profundos con la ayuda de un robot submarino (ROV), con el fin de contribuir con esa información a las medidas de conservación y estudio de los ecosistemas de la Reserva.

La tripulación del catamarán puso rumbo al pesquero marroquí y al acercarse al mismo pudo comprobar cómo, junto a la red, dispuesta en forma de cortina de unos treinta metros de alto, nadaban dos  grupos de varias decenas de delfines mulares y comunes, que se encontraban en serio peligro de enmallar en la misma.

Los miembros de Oceana tomaron abundante documentación grafica de la situación y se pusieron en contacto telefónico y por radio con la Secretaria General de Pesca del Ministerio de Agricultura, la Comandancia de la Guardia Civil en Almería y el Destacamento militar de la Isla de Alborán. También lo intentaron, sin éxito, con la Junta de Andalucía, que a esa hora de la tarde no respondía a ninguna llamada.

La patrullera del MAPA “Riscos de Famara”, asignada a la vigilancia de la Reserva de Alborán, respondió inmediatamente a la llamada por radio del Oceana Ranger, mientras estaba ocupada en retirar otros artes de pesca calados ilegalmente en el recinto de la Reserva. Tan pronto como finalizó las tareas, la patrullera puso rumbo al lugar que le indicaba Oceana, y se encontró con el pesquero marroquí todavía en plena faena de calar la red de deriva, unas dos horas después de que el Ranger le hubiese localizado por primera vez. La “Riscos de Famara” se limitó a informar al pesquero de que se encontraba en aguas territoriales españolas protegidas, y le solicitó que recogiera la red y abandonase la zona.

“Aunque consideramos ejemplar la rapidez de reacción de la patrullera del MAPA tras la denuncia de Oceana, no podemos mas que lamentar la impotencia y falta de capacidad de disuasión de la misma”, ha manifestado Xavier Pastor, Director para Europa de la organización y responsable de la expedición a bordo del Ranger. “El reiterado incumplimiento de las leyes pesqueras españolas e internacionales por la flota marroquí en aguas territoriales de España no puede resolverse con una simple solicitud de que los infractores salgan de las mismas. La descarada violación de la legalidad que se produjo ante los ojos de Oceana y de las autoridades españolas de distintos ministerios,  requería el arresto del pesquero ilegal, su traslado a un puerto español, el decomiso de sus redes y la puesta a disposición de un juez de la tripulación del pesquero. Nada de eso sucedió”.

El uso de redes de deriva está prohibido en alta mar por Naciones Unidas, y por la Unión Europea en sus aguas. En cumplimiento de esas prohibiciones, España eliminó su propia flota de rederos de deriva hace ya una década. Marruecos mantiene una flota de más de 150 barcos que faenan con esas redes ilegales en el mar de Alborán y el estrecho de Gibraltar, donde crean serios problemas al tráfico marítimo que cruza el estrecho, que tienen que maniobrar en un espacio reducido y muy transitado para no enganchar sus hélices y timones en las redes. Aunque el objetivo de la flota marroquí es la pesca del pez espada, y al hacerlo con redes ilegales compiten de forma desleal con los palangreros españoles de Andalucía y Murcia, también capturan miles de cetáceos. Un informe de WWF (http://www.wwf.es) ha estimado que anualmente estas redes causan la muerte de unos  12.000 delfines listados y comunes. Las redes de deriva capturan también tortugas marinas, delfines mulares, calderones, cachalotes y hasta rocuales aliblancos y comunes, ésta última una de las ballenas de mayor tamaño que existen.

Oceana lleva tres años llevando a cabo una vigilancia y seguimiento de la presencia de la flota de rederos de deriva marroquí, tanto en el mar como en los puertos de Nador, Alhucemas y Tánger (El uso de Redes de Deriva por la Flota Marroquí). Finalmente, el Gobierno marroquí ha aprobado una ley que prohíbe el uso de esas redes, y afirma haber puesto en marcha un plan de reconversión, financiado por la Unión Europea, que debería eliminarlas totalmente para principios de 2009. “Ésa es una buena noticia”, afirma Pastor, “pero mientras tanto las redes siguen siendo ilegales frente a las normativas internacionales y desde luego su uso en aguas territoriales españolas debe ser perseguido con contundencia”.

Los responsables de Oceana manifiestan que la comercialización del pescado capturado por la flota marroquí con esas redes ilegales, que en un 95% se lleva a cabo en España y a través de compañías españolas, debe ser investigada y prohibida.