Oceana pide al Ministro de Pesca italiano que haga efectiva definitivamente la prohibición europea de las redes de deriva

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Oceana presentará a la UE y a las autoridades italianas un informe donde se recopilan datos y fotografías que ponen en evidencia el uso de redes de deriva ilegales por parte de la flota italiana.


Julio 14, 2006
Madrid
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Marta Madina ( mmadina@oceana.org )




El Director de Oceana en Europa, Xavier Pastor, ha dirigido al Ministro de Pesca del Gobierno italiano, Sr. Paolo de Castro, una carta en la que le describe los resultados preliminares del informe que Oceana está preparando sobre el uso de redes de deriva ilegales por parte de la flota italiana. Este informe, que se enviará a la Unión Europea y a las autoridades italianas, es el resultado de la expedición que el barco Oceana Ranger ha llevado a cabo durante dos meses en el Mediterráneo Occidental; y también de los hallazgos realizados por un grupo de investigadores de Oceana durante el recorrido por tierra a todo tipo de puertos italianos.

“A través de esta carta, pedimos al ministro De Castro que de una vez, sin más trucos ni lagunas legales haga cumplir a la flota italiana la normativa que es obligatoria desde el 1 de enero de 2002 para todos los países europeos”, -ha señalado Xavier Pastor, el oceanógrafo que ha estado al frente de estas investigaciones. “El nuevo gobierno italiano no tiene por qué hacerse cargo de la herencia de ilegalidades que arrastraban sus predecesores, pero para evitarlo debe actuar inmediatamente”.

En la carta, Oceana describe que durante la expedición, el Ranger ha navegado 1.500 millas por aguas de los mares de Liguria, el Tirreno y Cerdeña, mientras que el equipo de tierra ha recorrido 2.000 kilómetros por las carreteras costeras de Campania, Calabria y Sicilia.

“El resultado de estas investigaciones resulta demoledor en relación al incumplimiento de las leyes nacionales e internacionales por parte de la flota de rederos de deriva italianos” -explica el oceanógrafo Xavier Pastor en el mensaje dirigido al ministro. “Nuestra tripulación ha podido comprobar, tanto en mar como en los puertos, la utilización y la tenencia a bordo de las embarcaciones, de redes de deriva prohibidas por la Unión Europea en longitudes que exceden entre cuatro y ocho veces las autorizadas generosamente por la confusa legislación promovida por el gobierno italiano”.

“Hemos podido constatar el uso de tamaños de malla prohibidos y hemos interceptado a barcos pescando a distancias de la costa no autorizadas por ninguna ley ni decreto. Hemos sido testigos de la captura de especies como pez espada y atún albacora cuya pesca con redes de enmalle está absolutamente prohibida. También hemos podido ver cómo se producían las descargas de esas capturas en puertos sin ningún tipo de control de ninguna autoridad, y cómo tras ser embarcadas en camiones, las mismas eran introducidas en circuitos de comercialización de aspecto francamente irregular”, especifica Xavier Pastor en la carta.

Pastor afirma que todas estas actividades han sido escrupulosamente registradas, filmadas y fotografiadas por el equipo de Oceana. Aquellas que sucedían en el mar han sido reportadas inmediatamente a la Guardia Costiera mediante envío por satélite de datos y fotografías de los barcos presuntamente infractores. 

Una vez que el Oceana Ranger complete su Expedición 2006, se pondrán a disposición de las autoridades italianas y europeas los datos y las evidencias recopilados por esta organización de conservación marina, que afectan al menos a 46 pesqueros presuntamente ilegales. Según Oceana, muchos de esos barcos carecen incluso de la obligatoria identificación.

Más del 75% de las embarcaciones encontradas se han sumado a esta pesquería ilegal después de que ya estuviera en vigor la regulación de la UE que prohibía esta modalidad de pesca. De ellos, sólo 5 (menos de un 15%) figuran como rederos de deriva en el listado oficial de buques que el gobierno italiano suministró en su momento a la Unión Europea. El resto está registrado como artes menores, palangreros, arrastreros o cerqueros.

La suma de las subvenciones para que sustituyesen las redes de deriva recibidas por los barcos que Oceana ha detectado asciende a 418.000 euros, con una media de 34.896 euros por barco. Entre ellos se encuentran algunos de los barcos que recibieron mayores subsidios, de hasta 60.333 euros. Según Oceana “Este fraude a los contribuyentes resulta escandaloso e intolerable”.

A los barcos detectados por Oceana deben añadirse los muchos que han sido interceptados por la Guardia Costiera italiana, en una tarea que la organización conservacionista califica de “meritoria”, acentuada en las últimas semanas. Según Pastor: “Ello no hace más que dar una idea de la enorme dimensión del problema”.

En opinión de Oceana, el nuevo gobierno italiano no puede permitir que el incumplimiento de las normativas pesqueras europeas y las sospechas de ilegalidad en este tema que rodearon al gobierno anterior le salpiquen.

En la carta, el director de Oceana pide al Ministro De Castro que revoque inmediatamente el decreto publicado el pasado 9 de Junio que favorece el incumplimiento de la normativa europea. Además, le sugiere que, para poner fin al caos administrativo cuidadosamente orquestado desde hace años para violar esa normativa, sean adoptadas una serie de medidas:

  • La legislación italiana tiene que hacerse inequívocamente reflejo de la Unión Europea, que prohíbe no solamente el uso de las redes de deriva, sino la tenencia de las mismas a bordo de los pesqueros, en el mar o en puerto.
  • Las redes decomisadas deben ser destruidas, y no entregadas “en deposito” a los propios infractores, que evidentemente vuelven a utilizarlas.
  • Debe prohibirse que los barcos dispongan de más de un arte de pesca a bordo, para evitar que burlen a los inspectores argumentando que, aunque llevan redes de deriva, el pescado prohibido ha sido capturado con los pocos anzuelos que también transportan en el barco para ser utilizados como coartada.
  • Es necesaria la presencia en todos los puertos italianos de inspectores para impedir la descarga de especies prohibidas desde los pesqueros directamente a camiones frigoríficos que abandonan rápidamente el puerto rumbo a canales irregulares de comercialización.
  • El incumplimiento de la legislación debe llevar aparejada la pérdida definitiva de la licencia de pesca.