Oceana rechaza el nuevo catálogo de especies protegidas que deja sin protección efectiva al medio marino

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Ballenas, tortugas, corales, caracolas, estrellas y caballitos de mar y los sebadales quedan sin protección


Mayo 19, 2010
Madrid
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Marta Madina ( mmadina@oceana.org )




Oceana considera inadmisible la decisión tomada hoy por el Parlamento canario de aprobar la propuesta de ley del nuevo Catálogo Canario de Especies Protegidas, presentada por Coalición Canaria en septiembre de 2009. Este nuevo Catálogo sustituye al vigente desde 2001 y deja sin protección a numerosas especies marinas como ballenas, tortugas, corales, caracolas, estrellas y caballitos de mar.

Hasta hoy, de las 5.232 especies marinas conocidas en Canarias, según un informe publicado en 2003 por el Gobierno autonómico, tan sólo el 1.5% estaba considerado en el Catálogo Canario de Especies Protegidas. A pesar de que existe un consenso internacional sobre la necesidad de actuar para proteger las especies marinas y en contra de los acuerdos y convenios internacionales, hoy este porcentaje de protección ha disminuido hasta el 0.2%.

La nueva ley incluye una nueva categoría de protección, las especies de “interés para los ecosistemas canarios”, aplicable a aquellas especies merecedoras de atención especial exclusivamente en espacios protegidos. A pesar de que las islas Canarias son la Comunidad Autónoma con mayor superficie marina de toda España, menos del 1% de su superficie forma parte de la red de espacios protegidos. En el caso de los polémicos sebadales, esta figura haría posible la construcción del puerto de Granadilla.

“Resulta preocupante que se cree una nueva categoría para la protección de algunas especies en espacios protegidos cuando menos del 1% de las aguas del archipiélago forman parte de la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos o de la Red Natura 2000 en el marco europeo. Esta decisión, evidentemente, deja sin protección efectiva al medio marino”, señala Ricardo Aguilar, Director de Investigación de Oceana Europa.

Esta nueva ley es contraria a la normativa europea e internacional y baja de categoría a especies y hábitats contemplados en la Directiva Hábitats de la Unión Europea y en algunos convenios internacionales, como en el Convenio relativo a la conservación de la vida silvestre y del medio natural de Europa (Convenio de Berna), el Convenio sobre la Conservación de Especies Migratorias de Animales Salvajes (Convenio de Bonn) o el Convenio sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES).

La Directiva Hábitats de la Unión Europea obliga a  España a tomar medidas necesarias para instaurar un sistema de protección riguroso para todos los cetáceos y tortugas en sus áreas de distribución natural. Esto implicaría la obligación por parte del Gobierno canario de proteger, con medidas concretas y en todas las aguas de su archipiélago, especies como las ballenas tropicales, la tortuga boba y la tortuga verde, el delfín mular, el delfín moteado o los zifios. Sin embargo, la nueva ley tan sólo protege el cachalote.

Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana Europa, afirma que “el fenómeno que está ocurriendo en las islas Canarias en relación a la toma de decisiones en materia ambiental está fuera de toda lógica. Hoy todos sabemos los graves impactos que ocurren en el medio marino y la regresión que están sufriendo muchas especies marinas, por lo que es más urgente que nunca tomar medidas. Es inadmisible que las leyes ambientales no se tomen en cuenta frente a otras de carácter urbanístico o de infraestructuras. Son igualmente obligatorias y necesarias.

Oceana  constató la gran biodiversidad de especies marinas en aguas de archipiélago canario durante la Expedición Canarias 2009 que llevó a cabo la organización internacional de conservación  marina a bordo del catamarán Oceana Ranger. El objetivo era documentar los fondos marinos del archipiélago e identificar aquellas zonas de gran importancia ecológica. También se documentaron numerosas especies endémicas, lo que hace patente la necesidad de implantar medidas de conservación y gestión adecuadas para cada una de ellas.

Con la ayuda de buceadores y de un robot submarino (ROV) se tomaron imágenes de video y fotografías desde la zona superficial hasta los 700 metros de profundidad, lo que permitió documentar, además de la enorme riqueza biológica del archipiélago, algunas de las amenazas que sufren los hábitats marinos.