Oceana rechaza la instalación de otra boya para la descarga de petróleo en Huelva

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El proyecto contradice la apuesta del Gobierno por energías limpias como la eólica –con amplias posibilidades en la mar–, y compromete la lucha contra el cambio climático


Agosto 13, 2009
Madrid
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Marta Madina ( [email protected] )




Oceana reclama el abandono del proyecto de instalación de una nueva monoboya de descarga de crudo en la costa de Huelva. Este proyecto duplicaría el tráfico de petroleros de hasta 140.000[1] toneladas y con ello el riesgo de accidentes, que en esta área entrañan un particular riesgo, ya que las corrientes marinas tienden a desplazar los vertidos hacia el Parque Nacional  de Doñana, Patrimonio de la Humanidad. De hecho, el vertido que se produjo el pasado día 30 de julio de 2009 se originó a causa de la boya existente.

 

Esta instalación marina, que facilita a los petroleros descargar sin necesidad de entrar en puerto y que abastecería a una nueva refinería en Extremadura, afectará directamente a las “Marismas del Odiel”, zona LIC (Lugar de Interés Comunitario), ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y Reserva de la Biosfera. Otras zonas protegidas también se verán afectadas en función del trazado que se disponga.

La organización internacional de conservación marina señala que, además, el proyecto carece de sentido al estar impulsándose desde el Gobierno sistemas limpios de generación de energía, como la eólica, cuyas posibilidades en el medio marino están aún sin desarrollar: “Aún queda mucho por hacer en el desarrollo de las energías renovables. La implantación de parques eólicos off-shore (en el mar) puede abrir un nuevo horizonte en la producción energética sostenible si lo ajustamos a los requerimientos ambientales de este medio”, ha declarado Xavier Pastor, Director Ejecutivo de Oceana en Europa.  “Una nueva infraestructura para la industria del petróleo no aportará ningún beneficio ambiental ni social; por el contrario, traerá una mayor presión a la ya amenazada costa de Huelva y su entorno, así como un agente más de perjuicio para la salud de la población”.

 

Según Oceana, la instalación de una nueva boya de descarga incrementará el riesgo de vertidos, lo que va en contra de las políticas de protección de la Unión Europea sobre el medio marino[1]. El proyecto se encuentra actualmente a la espera de la Declaración de Impacto Ambiental y, por ello, Oceana confía que la Administración sea consciente de la situación que generaría esta instalación e impida su desarrollo.

 

El modelo energético español debe estar basado en el desarrollo de instalaciones de energía de bajo impacto. Este papel lo cumplen las renovables, cuyas instalaciones apenas generan impactos en el medio en sus fases de instalación, explotación y desmantelamiento y permiten la recuperación del entorno una vez haya finalizado su vida útil, aspecto que no garantizan las térmicas, nucleares o cualquier otra industria no renovable.

 

Ricardo Aguilar, Director de Investigación de Oceana, concluye: “Los riesgos derivados de la implantación de una nueva monoboya de descarga en el entorno de Huelva son demasiado altos. La presión que sufre esta zona debida al tráfico marítimo y las industrias exigen que se impulsen alternativas limpias que permitan desmantelar la amenaza latente que conlleva este espacio y  el riesgo de vertidos asociado”.

 

 

Informe: “La flota de la UE y la contaminación crónica de los océanos por hidrocarburos

 


[1] Directiva 2008/56/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 17 de junio de 2008 , por la que se establece un marco de acción comunitaria para la política del medio marino 

 

 


[1] http://www.mma.es/secciones/evaluacion_ambiental/eval_impacto_proyectos/proyectos_ea/pdf/10_mr_oleoducto_de_crudo.pdf