Oceana reclama que se cumpla la directiva europea contra el vertido del puerto de Palma

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El año pasado, la Unión Europea (con el acuerdo del Parlamento, la Comisión y el Consejo) aprobó la Directiva impulsada por Oceana, por la que se sancionan los vertidos de hidrocarburos con importantes multas e incluso penas de cárcel para todos los responsables.


Mayo 22, 2006
Madrid
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Marta Madina ( [email protected] )




En relación al vertido de hidrocarburos que la semana pasado invadió el puerto de Palma de Mallorca, la organización de conservación marina internacional Oceana ha exigido que se aplique con contundencia la Directiva Europea correspondiente, en función de las características del vertido y de las circunstancias en las que se haya producido.

Esta organización llevó a cabo una campaña de investigación y presión hasta conseguir que se aprobase esta legislación europea que criminaliza estas situaciones, una vez que sus indagaciones les llevaron a descubrir que los vertidos intencionados por limpieza o deslastrado de tanques, por negligencia o por insuficiente mantenimiento de los buques, representaban un 75% de las descargas de petróleo a los mares de todo el mundo. Los graves accidentes como los del Prestige, el Erika o el Exxon Valdez, a pesar de su importancia y su espectacularidad, sólo son responsables de una cuarta parte de los hidrocarburos que contaminan los océanos. Los vertidos rutinarios que provocan una polución crónica de los mares debido básicamente al transporte marítimo, no reciben sin embargo, la atención de los medios de comunicación.

Oceana recuerda que la Directiva Europea establece que  los vertidos de hidrocarburos ilegales, que se produzcan voluntariamente  o por negligencia grave son una infracción motivo de sanciones criminales,  por lo que podrán  llevar aparejadas: fuertes multas; retiradas de subsidios y ayudas; prohibición de comerciar en Europa o, incluso, penas de cárcel para los armadores del barco, el capitán e incluso la compañia aseguradora del barco.

El propósito de la Directiva consiste en obligar a los Estados miembros de la Unión Europea a adoptar sanciones eficaces, proporcionadas y disuasivas, contra los responsables de vertidos contaminantes en el mar.

Según Xavier Pastor, director de Oceana para Europa se debe reclamar que se siga adelante con una exhaustiva investigación que determine sin lugar a dudas el origen, las causas y los responsables del vertido, ya que la ley debe aplicarse con toda severidad”.

Según esta organización de conservación marina, hay numerosos datos en todo el mundo que ponen en evidencia la gravedad de este tipo de vertidos y sus consecuencias ambientales:

  • Cada año se detectan unos 3.000 vertidos ilegales de hidrocarburos en aguas europeas, pero se cree que el número total puede ser muy superior.
  • Se cree que el número total de vertidos ilegales de más de 20 toneladas que se produce cada año debe ser de 100.000 vertidos; es decir, un vertido cada 6 minutos, afectando un área de 242.000 km2 (la extensión de Gran Bretaña).
  • El Mediterráneo es el mar más contaminado por hidrocarburos del mundo, donde se producen más de la mitad de los vertidos ilegales en aguas europeas. Los niveles de hidrocarburos disueltos en el agua del Mediterráneo son de hasta 5 g/l con niveles de más de 10 g/l en áreas de contaminación crónica aguda. Por otra parte, el volumen de bolas de alquitrán en el litoral de este mar se estima entre 0,2 y 4,388 gramos por metro lineal de costa.
  • Cada año se producen más de 20 millones de toneladas de residuos de hidrocarburos y aguas oleosas a causa del tráfico marítimo en Europa. Cantidad suficiente para llenar 10.000 piscinas olímpicas.
  • El volumen anual de hidrocarburos que llega a los mares europeos ha sido estimado en 1.750-5.000 toneladas en el Mar Báltico, 15.000-60.000 toneladas en el Mar del Norte y más de 400.000 toneladas en el Mar Mediterráneo.
  • El 88% de los residuos de hidrocarburos que llegan a las costas del mar del Norte, especialmente bolas de alquitrán, proceden de los vertidos de aguas de sentinas.
  • El 90% de las aves petroleadas y residuos encontrados en playas de ambas cuencas del Atlántico Norte se deben a vertidos ilegales de hidrocarburos.
  • En algunas zonas, sólo una de cada diez aves marinas muertas por petróleo llega a la costa y puede ser contabilizada. Si cada año se recogen más de 77.000 aves muertas en las costas europeas, el verdadero alcance de esta contaminación puede ser altísimo. En el Atlántico canadiense se ha estimado en 300.000 las aves muertas anualmente.
  • En la costa de Bélgica, el número de aves petroleadas encontradas cada año está estimado entre 500 y 3.000 ejemplares. Y Bélgica sólo representa el 0,08% del total del litoral de la UE.
  • Los efectos subletales de esta contaminación pueden reducir el éxito de supervivencia de las colonias de aves hasta un 6%, siendo la media un 2,75%.
  • Entre el 22% y el 46% de todas las muertes de tortugas marinas que se producen en el mundo tienen que ver con la contaminación por hidrocarburos del mar. La mitad de las tortugas nacidas en playas del Atlántico muestran contaminación por petróleo antes de alcanzar la edad de un año.
  • Los cetáceos también se ven afectados. Diferentes especies han sido encontradas en las costas europeas con manchas de petróleo o con el tracto respiratorio obturado por bolas de alquitrán.
  • Sólo el 7% de los buques que recalan en el Puerto de Rotterdam, el de mayor movimiento de toda la UE, deposita sus residuos en las instalaciones portuarias creadas para tal efecto. ¿Dónde se encuentra el restante 93%?

Este vertido es una oportunidad para poner en práctica la Directiva Europea y cumplir con la legislación, no sólo por las consecuencias concretas de este caso, que ha afectado a 40 veleros del Real Club Náutico de Palma, sino por el impacto que estos vertidos tienen sobre la biodiversidad marina, afirma Xavier Pastor. “Además, España fue uno de los países que más impulsó esta Directiva, y el primero en trasponerla a la legislación nacional, por lo que no tiene excusas para no aplicarla”.

Oceana ha presentado dos informes al Parlamento Europeo y a los ministros de Transportes (“La flota de la UE y la contaminación crónica de los océanos por hidrocarburos” y “La otra cara de las mareas negras”) en los que alerta del peligro para la salud y la vida marina de esta contaminación.