Reportaje: Hábitats marinos protegidos

Pradera de fanerógamas

Fanerógamas marinas, coralígenos o maërls han conseguido protegerse de las artes destructivas de pesca.

La importancia biológica y la vulnerabilidad de estos ecosistemas ha sido reclamada por Oceana desde sus inicios.


A principios del 2006, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España publicaba una nueva Orden Ministerial para la Gestión Integral de la Pesca del Mediterráneo, por la que se prohibe utilizar diversos artes de pesca como el arrastre, el cerco o las dragas sobre fondos marinos que alberguen comunidades de fanerógamas marinas, coralígeno o maërls.

Las características de estos ecosistemas y su distribución en el Mediterráneo son fundamentales para entender la importancia de su protección y el gran avance que supone la nueva ley.

Los maërl o bosques pétreos de algas rojas

MaërlQué son: El nombre maërl procede del bretón y significa “marga” o zona de tierras calcáreas o de depósito de algas calcáreas (como es el caso). Bajo esta denominación se engloba a una comunidad marina que está formada por algas rojas con estructura calcárea que forman arrecifes muy parecidos a los de coral. Por esta razón, también se las denomina algas coralinas, si bien, al contrario de los verdaderos corales, no están realizados por animales.

Existen cientos de especies de algas coralinas pero sólo unas pocas forman los densos arrecifes de maërls, siendo las especies más comunes Lithothamnion corallioides y Phymatolithon calcareum.

Las algas coralinas, de forma similar a los corales, capturan una gran cantidad del carbono disuelto en el agua y lo atrapan en sus paredes celulares en forma de carbonato cálcico. Esto les proporciona esa estructura rígida característica.

Vulnerabilidad: La gran cantidad de calcio en estas plantas (así como de magnesio y otros elementos) las ha hecho muy preciadas en la agricultura, ya que pueden ser utilizadas para acondicionar terrenos con exceso de acidez. Por esta razón, los maërl han sido explotados comercialmente desde antiguo, llegándose a extraer cientos de miles de toneladas al año, lo que ha provocado el deterioro de algunos fondos marinos. Los maërl, también han sido utilizados en otras industrias, como la farmacéutica, la de cosméticos o la alimenticia.

La causa de la desaparición de muchos fondos de maërl no es exclusiva de estas explotaciones comerciales, la pesca también ha jugado un importante papel en su deterioro. La importancia de estos fondos como centros de biodiversidad para especies comerciales, las han hecho objetivo de distintos métodos de pesca. Pescadores de toda Europa han utilizado cadenas y otros artilugios para destruir los fondos de algas calcáreas con el objetivo de “alisar” el terreno para poder introducir sus artes sin sufrir daños ni que se quedaran enganchadas en estos arrecifes.

Pero los maërl son extremadamente sensibles y apenas tienen capacidad de recuperación. Entre sus características se encuentra la gran longevidad de las algas que lo configuran, su baja tasa reproductiva, su lento crecimiento y el tiempo que necesitan para crear un verdadero maërl. Los estudios sobre la edad de algunas de las algas individuales que los componen han llevado a estimar su edad entre 20 y 100 años. Pero para poder formar una colonia de algas y por tanto un “maërl”, algunas han tardado entre 1.000 y 8.000 años. Además, algunas especies sólo se reproducen una vez cada 5-6 años. A ello hay que sumar que estas algas no crecen más de un milímetro por año.

Su distribución: Va desde el Ártico hasta el Mediterráneo y Mar Negro. Recientemente, se han encontrado fondos de maërl en zonas como los archipiélagos macaronésicos de Azores y Canarias, en aguas tropicales de Brasil, o incluso en zonas del Pacífico estadounidense en Alaska. Algunos de los maërls más importantes y de los que se dispone de más información se encuentran en Francia, Escocia, Irlanda o Galicia, si bien, según avanza la investigación marina se conocen nuevas zonas.

El coralígeno o jardín mediterráneo

CoralígenoQué es: Bajo esta denominación se incluye uno de los ecosistemas más bellos y productivos del Mediterráneo. Mientras que los maërl están formados por algas, el coralígeno combina la presencia de especies animales y vegetales, donde se yerguen como auténticos árboles las imponentes gorgonias (o corales blandos), las esponjas arborescentes y los briozoos erectos, mientras que a modo de “sotobosque” se agolpan multitud de algas verdes, pardas y rojas (en ocasiones algunas típicas de los maërl), junto con gusanos poliquetos, ascidias, erizos, estrellas de mar y un sinfin de especies.

Es una comunidad menos somera que el maërl. Suele empezar entre los 10 y 20 metros de profundidad y en algunos lugares llega a alcanzar hasta los 200 metros. En las zonas más superficiales predominan las algas, pero a mayores profundidades, y según disminuye la entrada de luz, son los animales que viven fijos en el sustrato y se nutren del alimento suspendido en el agua los que incrementan su presencia. Este es el reino de corales, gorgonias y esponjas, especies que capturan el alimento por medio de sus tentáculos o tras filtrarlos en sus estructuras.

Se conocen diferentes tipos de coralígeno, según se encuentre en farallones submarinos, cuevas, zonas muy batidas o de modo calmo. El enorme colorido y diversidad que alcanzan estas comunidades las hace comparables a algunos arrecifes coralinos.

Vulnerabilidad: El coralígeno ha estado expuesto a grandes amenazas ya que al quedar gran parte fuera de la zona de menos de 50 metros de profundidad establecida como área protegida contra el arrastre, junto al hecho de que la mayoría de sus especies no figuren entre las de los catálogos de protección, amplias zonas hayan sido arrasadas.

Recientemente, diferentes tipos de gorgonias del Mediterráneo han sufrido episodios de blanqueo similares a los de los arrecifes tropicales, con lo que muchas áreas han quedado seriamente dañadas.

Su distribución: Aunque puede encontrarse también en otras zonas oceánicas, el Mare Nostrum es el mejor exponente de este ecosistema tan complejo y diverso.

Los prados de fanerógamas marinas

Pradera de fanerógamasHasta la actualidad, sólo una especie de fanerógama marina había sido protegida en el Mediterráneo:Posidonia oceánica. Con la actual legislación, otras fanerógamas, como Zostera marinaZostera nolti,Cymodocea nososaRuppia maritima o Ruppia cirrosa han conseguido tener los mismos “derechos” que su hermana mayor.

Qué son: Pese a que tradicionalmente se las ha confundido con algas y sus prados son conocidos como alguers, algueros o cebádales, las fanerógamas marinas son plantas superiores con flores y frutos. Podríamos estar hablando de los “delfines vegetales”, ya que al igual que éstos, sus ancestros evolucionaron en tierra firme y posteriormente decidieron volver al mar.

Vulnerabilidad: Su importancia como generadoras de oxígeno y materia orgánica está fuera de toda duda, así como la importancia de los hábitats que forman, que dan cobijo a cientos de especies diferentes.

De los tres ecosistemas protegidos éste es el que se encuentra en fondos más superficiales, ya que al ser plantas verdes necesitan gran cantidad de luz solar para realizar la fotosíntesis. Por ello, raramente se encuentran más allá de los 40 metros. Algunas, como las del género Ruppia suelen preferir aguas muy superficiales en zonas tranquilas de costa y lagunas salobres.

No es tampoco extraño ver algunos prados en los que se mezclen dos o más especies, o que las de mayor tamaño funcionen a modo de rompeolas para que en las zonas más calmadas se puedan dar aquellas menos resistentes.

Su distribución: La Posidonia oceanica es una especie endémica del Mediterráneo, mientras que las otras fanerógamas, tienen una distribución más amplia en distintas zonas del Atlántico y Cantábrico.

Bosque de quelposOtros hábitats por proteger

Oceana también ha recomendado al Gobierno español y a la Unión Europea la inclusión de otros ecosistemas marinos de gran vulnerabilidad e importancia entre los protegidos, tales como los boques de quelpos (formadas por grandes algas pardas), las comunidades de Cystoseira (otra alga parda con aspecto de pequeño abeto), y otros arrecifes biogénicos (formados por organismos vivos) como los de moluscos o gusanos poliquetos.