Oceana advierte que la anchoa aún no está recuperada y que no se debe abrir la pesquería

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La biomasa actual no llega a las 33.000 toneladas necesarias para su recuperación, pero si se mantienen las medidas actuales tal vez podría alcanzarlas en 2010


Junio 16, 2009
Madrid
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Marta Madina ( mmadina@oceana.org )




Oceana reclama que no se abra la pesquería de la anchoa, puesto que no está recuperada todavía. Los resultados provisionales de la campaña de investigación sobre la evolución de la anchoa en el Cantábrico señalan que la población se está recuperando lentamente y que la biomasa estimada es de 28.000 toneladas. Hace un año, el informe científico cifró la biomasa en 25.000 toneladas. Según la organización internacional de conservación marina, este dato supone una buena noticia y confirma que la estrategia de cierre de la pesquería seguida desde 2005 está dando resultados, aun cuando esta recuperación se está produciendo más lentamente de lo previsto.

 

Tras años de fuerte sobreexplotación, la población de anchoa del Golfo de Vizcaya ha demostrado ser muy vulnerable también a los factores ambientales, de forma que su evolución futura no es sencilla. Sin embargo, los datos obtenidos invitan a la esperanza y a pensar que tal vez en 2010 la población pueda, por fin, situarse por encima de la biomasa de precaución (nivel mínimo para la reapertura de la pesquería), que los científicos estiman en 33.000 toneladas.

 

Según José Rodríguez, científico marino de Oceana Europa: “A finales de los 90 el stock de reproductores fue estimado en más de 100.000 toneladas y ahora no alcanza ni una tercera parte. Esto debería hacernos recapacitar sobre la vulnerabilidad de esta población, así como alentar a todos los agentes implicados a ser prudentes y a esperar hasta que la población de anchoa se recupere. El cierre de la pesquería durante los últimos cuatro años ha exigido grandes esfuerzos, pero ya se están viendo los frutos”.

 

La falta de atención a las recomendaciones científicas ha sido una constante en esta pesquería en los últimos años, desde que se aconsejó el primer cierre en el 2000. En 2004 la estimación de biomasa fue algo inferior a la actual, lo que no significaba que el stock estuviese en buenas condiciones y ni tan siquiera preparado para soportar el menor nivel de explotación. De hecho, al año siguiente la pesquería tuvo que ser cerrada precipitadamente al comprobarse que, después de aprobar 30.000 toneladas de cuota, la flota que había presionado para obtener esa cuota apenas alcanzó a capturar 1 tonelada. El stock no daba para más. Un sistema de gestión que ignora de forma tan abierta las recomendaciones científicas solo puede estar abocado al fracaso.

 

Dentro de unas semanas el Consejo Europeo decidirá sobre el futuro inmediato de la pesquería. Para ello se basará en los informes de la campaña española y francesa -cuyo resultado se conocerán esta semana- y realizará sendas consultas a ambos países. Debido a este componente político, algunos sectores están presionando de nuevo para que la pesquería se reinicie este mismo año, aduciendo que podrían establecerse unas cuotas limitadas y un plan de gestión.

 

Ricardo Aguilar, Director de Investigación de Oceana Europa, indica: “Resulta sorprendente escuchar que ahora mismo se pueda abrir la pesquería sometiéndola a un estricto plan de gestión. Es obvio que se necesita un plan de gestión, pero este no tiene sentido si no se aplica sobre una población recuperada. Lamentablemente, no se ha llegado todavía a este punto”.