Oceana califica CITES de tragedia para los océanos

Todos comunicados de Prensa…

La organización medioambiental afirma que industrias como la de Japón están comprando la desaparición de especies marinas explotadas comercialmente


Marzo 25, 2010
Madrid
Contact:
Marta Madina ( mmadina@oceana.org )




La organización internacional de conservación marina Oceana ha calificado a la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) de “tragedia para los océanos” tras su fracaso a la hora de proteger a ninguna de las cuarenta especies marinas cuya inclusión en los Apéndices I y II se ha debatido en las dos últimas semanas en la XV Conferencia de las Partes. En concreto, CITES ha fracasado en la prohibición del comercio internacional de atún rojo atlántico y en regular el comercio internacional de ocho especies de tiburón y 31 de corales rojos y rosas, todas ellas esenciales para los océanos y para economías y medios de vida locales. “Parece que el dinero puede comprarlo todo y, si no, que se lo pregunten a Japón”, afirma David Allison, Director Senior de Campañas de Oceana. “Bajo el aplastante peso de las vastas sumas de dinero que Japón, China y otras potencias comerciales han obtenido del comercio sin gestionar y la explotación de especies marinas amenazadas, los mismos cimientos de CITES están amenazados de colapso”. La sobrepesca y la demanda internacional están conduciendo al atún rojo y a diferentes especies de tiburones y corales al borde de la extinción. El atún rojo atlántico, que se exporta principalmente a Japón para sushi y sashimi, es una de las especies más valiosas y vulnerables de los océanos. Según la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), la biomasa reproductora del atún rojo del Atlántico Norte ha sido diezmada a menos de un 15% de la que había antes de que se pescara, con el declive más acusado en la última década. Oceana y MarViva reclamaban a CITES una última oportunidad para la protección del atún rojo atlántico. “A partir de ahora, el futuro del atún rojo es incierto”, explica María José Cornax, científica marina de Oceana. “La prohibición del comercio internacional sería lo más efectivo para terminar con la codicia del mercado mundial hacia esta especie. Las partes de CITES han empujado al atún rojo al colapso en un proceso vergonzoso liderado una vez más por intereses industriales”. Muchas poblaciones de tiburones de todo el mundo han registrado un declive de hasta el 99% en las últimas décadas. El jaquetón oceánico, el tiburón trozo, el tiburón arenero, la mielga, el cailón y las cornudas común, cruz y negra se encuentran amenazadas por la demanda internacional de aletas, piel, carne y aceite de hígado. Solo el comercio internacional de aletas de tiburón constituye un negocio multimillonario que está empujando a muchas especies al borde de la extinción, mientras la demanda de sopa de aleta sigue creciendo en Asia. “Esta reunión ha sido un fracaso”, señala Rebecca Greenberg, científica marina de Oceana. “Pongo en duda que CITES tenga el coraje político de proteger especies marinas económicamente valiosas como los tiburones. El apoyo científico a la inclusión de estas especies no ha sido capaz de competir con sucias maniobras políticas”. Uno de los escasos éxitos de CITES, la inclusión del cailón en el Apéndice II, ha sido reconsiderada y derrotada en el plenario de hoy. Este tiburón, relacionado el gran blanco, se encuentra amenazado por la demanda internacional de su carne, principalmente importada por Europa. Su inclusión en el Apéndice II hubiera asegurado que el comercio internacional se mantuviera en niveles sostenibles. Los corales rojos y rosas, para los que por segunda vez se había propuesto protección comercial en CITES, también han fracasado en obtener una mayoría favorable de dos tercios de los votos para que se regulara su comercio bajo el Apéndice II, debido a la creciente demanda internacional para joyería y souvenirs. En los últimos 50 años, la captura de coral rojo y rosa ha caído en más de un 80% debido a los declives de población que ha provocado una severa explotación.