Perforaciones petrolíferas en alta mar: Sondeos sísmicos

Los sondeos de adquisición sísmica emplean cañones de aire comprimido para hallar petróleo y gas bajo el suelo marino. Los cañonazos son tan potentes que molestan, hieren o matan a organismos marinos, dañan la pesca comercial y afectan a la economía costera. Estas detonaciones –similares a dinamitazos– se repiten cada diez segundos, 24 horas al día y durante días o semanas, y son 100.000 veces más intensas que el motor de un avión.

Arrastrados por barcos, los cañones de aire comprimido disparan a través del agua cargas de aire comprimido con un alcance de kilómetros dentro del lecho marino, que devuelve información sobre depósitos subterráneos de petróleo y gas. Estas explosiones dañan a mamíferos, tortugas, peces y otras criaturas marinas.

Entre sus efectos están pérdida auditiva temporal o permanente, abandono del hábitat, alteraciones en alimentación y apareamiento, e incluso varamientos y muertes. Para los delfines y ballenas, que dependen del oído para encontrar alimento, comunicarse y reproducirse, oír es una cuestión de vida o muerte.

OCEANA - Seismic Airguns TestingLos disparos de aire comprimido acaban con huevos y larvas y ahuyentan a los peces de hábitats importantes para ellos. Las capturas de bacalao y eglefino han disminuido entre un 40% y un 80% en miles de kilómetros después de sondeos sísmicos.

Además de resultar devastadores para la vida marina, los cañones sísmicos son el primer paso para las peligrosas prospecciones en mar abierto y la consiguiente destrucción de hábitats, vertidos y aportación al cambio climático y la acidificación de los océanos.

Oceana trabaja para detener el uso de los cañones sísmicos y la expansión de las prospecciones en el mar.