Diario de a bordo: Cap Bajolí y Reserva Marina Nord de Menorca

Autor: Silvia García
Fecha: Septiembre 5, 2008



Fin de la jornada. Son las 20:00 y acabamos de finalizar la primera inmersión de submarinistas en aguas de la Reserva Marina del Nord de Menorca. Esta vez ha habido algo de suerte, pero la experiencia que estamos acumulando, tanto en el Cantábrico como en el Mediterráneo, nos permite afirmar que la ausencia de peces en el mar es algo alarmante. Tanto en la inmersión con ROV esta mañana frente al Cabo Bajolí, en la costa oeste de la isla, como ya en aguas de la Reserva Marina, hemos podido comprobar que quedan pocos peces en el mar. En esta ocasión, todos los miembros del equipo de buceo coinciden además en destacar el marcado carácter asustadizo de los peces. Aunque se han encontrado con variedad de especies -meros, serranos, vacas, corvallos, julias, sargos,...- tanto al cámara como al fotógrafo les ha resultado muy difícil captarlos, pues huían rápidamente. Ésta es una clara evidencia de exceso de pesca submarina en la zona, actividad que se encuentra en continuo auge y que supone un significativo factor de disminución de la presencia de ciertas especies. Es por esto que dicha actividad recreativa debe ser tenida muy en cuenta a la hora de gestionar poblaciones y hábitats dentro de un área protegida.

En el caso de las Islas Baleares, son numerosas las reservas marinas en aguas de Mallorca, pero en Menorca, donde nos encontramos, es escasa la superficie marina protegida, tan sólo 5.119 Ha bajo la figura de la Reserva Marina del Nord de Menorca. Existen otras figuras de protección en la isla, como el Parque Natural S´Albufera des Grau, con 1745,2 Ha de superficie marina protegida, pero la gestión de sus fondos está aún lejos de ser realmente efectiva, entre otros motivos, por la falta de vigilancia de esta importante parte del Parque. Así, los usos que se hacen del mismo pueden ser abusivos y descontrolados sin que ello suponga denuncia o sanción alguna.

La creación de una Reserva Marina supone la gestión por parte del gobierno central y/o autonómico correspondiente de una determinada zona, con el objetivo de la protección de los hábitats y especies que en ella habitan, y la gestión de los usos y actividades que se desarrollan dentro del área, como son la extracción de recursos pesqueros, el buceo recreativo, la investigación científica, el fondeo de embarcaciones, etc. Oceana, por ejemplo, para documentar el estado de los fondos y habitantes marinos de la reserva, cuenta con la autorización correspondiente para el buceo científico en la Reserva, solicitada al Govern Balear con suficiente antelación a nuestra llegada a la zona. Cada actividad a desarrollar en una zona protegida, ya sea terrestre o marina, debe acatar unas normas establecidas para no causar daño alguno al medio y contar, si corresponde, con autorización del órgano competente.