Diario de a bordo: Mar de fondo

Autor: Jorge Candán
Fecha: Julio 25, 2008



Llevamos casi dos meses de campaña y muchas millas -de las del norte- recorridas, aunque la verdad, para ser norte hemos tenido muy buenas condiciones, pocos han sido los días que no se ha podido trabajar. Poco mar de viento y bajo el agua, un continuo movimiento de vaivén que nos acuna. Los buceadores bailamos a merced de una corriente que te lleva y te devuelve. El “mar de fondo” nos recuerda que a muchas millas de este mar, hoy es más invierno, más Cantábrico o más Atlántico, “más del norte”.

Aunque en esta campaña nuestro trabajo está centrado en aguas españolas, esta noche hemos amarrado al otro lado del Bidasoa (Hendaia-Francia), para documentar los fondos más próximos a Fuenterrabia-España.

En la salida de la ría hemos hecho nuestra primera inmersión en Punta Zabala.

Caemos sobre un fondo rocoso en movimiento de ida y vuelta, una pradera de algas lo tapiza (Falkenbergia rufolanosa). En la pradera, una vaca suiza se alimenta (nudibranquio, Peltodoris atromaculata), los hidrozoos cubren algunas ramas de una gorgonia muerta y decenas de ermitaños pastan sobre las esponjas. Las maragotas, como siempre, huidizas escapan de la cámara entre las piedras, grietas y restingas.

Un molusco, la Berthellina edwardsi se aparea entre las rocas, y cerca una espiral de miles de sus huevos se mueven a merced de la corriente.

Por la tarde un banco de salpas (Sarpa salpa) recorre la pradera alimentándose, avanzando como si de un solo animal se tratase. Se dan el relevo unas a otras, las de cola se adelantan para comer sobre el fondo y un segundo después ya han perdido su puesto adelantadas.

Estamos en Los Frailes, una pequeña ensenada en la salida de la ría, en un fondo de arena salpicado de piedras a 17 metros de profundidad. Es difícil grabar sobre el fondo de arena completamente cubierto por una capa de algas a la deriva, desprendidas por la fuerza del mar, pasan por delante de la cámara a su antojo. Nos centramos en la vida sobre las rocas cubiertas de esponjas bajo las repisas, en las zonas de sombra se concentran esponjas, poliquetos y muchas otras especies.

En una grieta un pez rey (Labrus bimaculatus), que aun es macho, intenta esconderse de la cámara, como todos sus congéneres, nació naranja como macho y con el paso del tiempo será azul como hembra. A su lado un pulpo se esconde cada vez que se le acerca, sus miles de cromatóforos en movimiento cambian de forma en un instante, se camufla, pasa de blanco a marrón y se convierte en piedra viva.