Diario de a bordo: Documentando los fondos marinos de El Gorringe

Autor: Ana de la Torriente
Fecha: Agosto 4, 2011



Hace 4 días zarpamos desde Portimão, rumbo a El Gorrige, gracias al apoyo que nos presta la Foundation for the Third Millenium. Es el segundo intento que hacemos este año  de estudiar y documentar los fondos de estas montañas submarinas, ya que las condiciones climáticas y los fuertes vientos no nos lo han permitido hasta ahora. El pronóstico esta vez era bueno para unos 3 ó 4 días, así que había que intentarlo.

La travesía hasta llegar a la zona de estudio fue larga: unas 24 horas, con fuertes vientos y bastante ola. Sin embargo, una vez en la montaña submarina los vientos amainaron y las condiciones se tornaron suficientemente calmas para trabajar y hacer inmersiones tanto con ROV como con submarinistas.

En total realizamos una inmersión con buceadores y nueve inmersiones con el ROV, documentando de esta forma tanto la cima como los fondos a unos 600 metros de profundidad. Desde el principio sabíamos que las buenas condiciones de viento y ola podrían acabar en cualquier momento, así que había que aprovechar las horas y explorar el mayor número de zonas posible.

La inmersión de los submarinistas se realizó en una de las cimas de esta montaña conocida con el nombre de Gettysburg, situada a unos 35 metros de profundidad. La superficie localizada a esta profundidad es tan pequeña  —ya que en seguida la pendiente cae a grandes profundidades— que localizar exactamente el punto era primordial. A pesar de las fuertes corrientes en la zona dimos con el lugar y los buceadores subieron de nuevo a bordo del Ranger con preciosas imágenes de algas tapizando el sustrato rocoso, así como serviolas, ballestas y cabrillas en la columna de agua y numerosas torpedos que, si uno no se fija, podría confundir con pequeños “parches” de arena.

Además de Gettysburg existe en el Gorringe otra cima a poca profundidad, Ormonde, a unos 45 metros. El hecho de que la luz llegue hasta el fondo marino en estas cimas, ha permitido que se desarrollen densos campos de kelpos que generan gran productividad en la zona. Una de las inmersiones con ROV la realizamos entre los 35 y los 130 metros con el objetivo de poder comprobar la profundidad hasta la que llegan las algas. Fue sorprendente poder constatar que estos campos cubren los fondos de las montañas submarinas hasta los 80 metros, mucho más profundo de lo que normalmente encontramos en las zonas costeras que hemos estudiado anteriormente.

A mayor profundidad, entre los hábitats que pudimos documentar se encontraron los lechos de ostras, los campos de corales negros y los campos de esponjas formados por gran diversidad de especies. También peces como congrios, relojes, tres colas y morenas.

Hoy ha sido el tercer día de trabajo en El Gorringe. La ola ha sido más alta que en días anteriores y aunque hemos podido hacer las 2 últimas inmersiones en Ormonde, el pronóstico para mañana es que va a empeorar aún más, de forma que tendremos condiciones en las que ya es imposible seguir operando y documentando los fondos marinos. Hemos decidimos entonces regresar y poner rumbo a la Península donde buscaremos,  entre los lugares previstos donde trabajar este año, aquel que se encuentre más protegido y nos sirva de refugio de los fuertes vientos.

Estamos todos contentos con los resultados. Tras todas las inmersiones realizadas, es evidente que en El Gorringe existen muchos hábitats distintos localizados a diferentes profundidades y en las diferentes vertientes y que hemos hecho tan sólo una primera aproximación al conocimiento de las comunidades marinas que alberga. Pero cuando ya pensábamos que las condiciones meteorológicas no nos lo iban a permitir, hemos podido navegar hasta la zona y obtener muchas horas de grabación con nueva información de una zona hasta ahora prácticamente inexplorada.