Diario de a bordo: Buceo de alto riesgo y rumbo a Ormonde. Miércoles, 15 de Junio de 2005

Autor: Inés García
Fecha: Junio 15, 2005



Otro nuevo día de buceo de alto riesgo. Inmersiones por debajo de los 40 metros. La cámara hiperbárica más cercana se encuentra en Lisboa, a 500 Km. Algunos helicópteros convencionales no tendrían autonomía para llegar hasta aquí y volver a tierra.

Kelps

Se adoptan todas las medidas de seguridad necesarias, así que no hay por que preocuparse.

Anoche, concierto de blues en el Ranger interpretado por Danielle, Dana e Indi. Mientras, navegamos unas veinte millas para dirigirnos a otra de las cimas del Gorringe, al monte Ormonde.

Esta vez nos cuesta más encontrar la cima de la montaña. Comprobamos que todas las cartas marinas están mal y que ninguna de las referencias que teníamos es correcta. Pasada la media noche, por fin damos con el punto: 32 metros de profundidad en la zona más elevada.

A la mañana siguiente nos despertamos con mar tranquilo y cielo despejado. Al poco de bajar el primer equipo de submarinistas, a los que quedamos a bordo nos visita un pez luna ( Mola mola ) de más de metro y medio.

Ormonde

Juan Carlos Calvín, biólogo y fotógrafo submarino, nos explica como ha cambiado el paisaje submarino. Es más exuberante que en Gettysburg aunque a primera vista las especies predominantes son las mismas, las laminarias miden hasta cuatro metros.

En Ormonde sigue habiendo Laminaria ochroleuca, pero se hace también patente la presencia de grandes ejemplares de Saccorhiza polyschides. Estos dos quelpos hacen de grandes árboles que sobresalen por un manto de algas pardas y rojas entre las que destacan Dtciopterys sp. y Zonaria tournefortii. Y por todas partes los frecuentes bancos de serviolas ( Serviola rivoliana ) y nubes de doncellas ( Coris julis ). Nos llama poderosamente la atención la forma en que se amontonan los torpedos ( Torpedo marmorata ) dormitando unos sobre otros.

 Al finalizar el día, miramos las imágenes que se han capturado y nos preparamos para pasar otra noche a la deriva. Sabemos que tras una última inmersión, mañana diremos adiós a la montaña submarina.