Diario de a bordo: Cabrera

Autor: Ricardo Aguilar
Fecha: Septiembre 27, 2006



Hoy vamos a entrar en el Parque Nacional de Cabrera. A primera hora tenemos una reunión con los guardas del parque para intercambiar información y decidir las zonas en las que vamos a trabajar. El trato es excelente. Muchos de ellos han pasado largos años aquí y tienen un especial cariño a la zona. Los que hemos podido ver la evolución de Cabrera en los últimos 25 años nos sentimos bien contentos. De aquella zona bombardeada por las maniobras militares que se realizaban en este archipiélago hasta los anos ochenta, ahora tenemos uno de los parajes naturales protegidos más hermosos del Mediterráneo.

Los buceadores se sumergen en Cala Galiana para observar el estado de esta zona que ha continuado estando abierta al submarinismo desde que se declarara área protegida. El estado es bastante bueno y en la zona no es raro ver bastantes nacras (Pinna nobilis) entre la pradera de Posidonia oceanica y gran cantidad de meros (Epinephelus marginatus), mojarras (Diplodus vulgaris), sargos (Diplodus sargus), corvillos (Sciaena umbra) y otros peces.

Aunque no ha pasado ni un solo día desde que estamos en Baleares sin que nos encontráramos con nubes de medusas luminosas (Pelagia noctiluca) la cantidad que hemos visto en esta cala nos ha impresionado.

Un poco mas tarde, le toca el turno a robot submarino. Nos dirigimos a la zona mas profunda dentro del parque para ver lo que hay en sus fondos. Se encuentra al suroeste y es de fango con algunas rocas dispersas. Damos con diversas plumas de mar (Pennatula rubra, Virgularia mirabilis), grandes concentraciones de ofiuras (Ophiopsila aranea) y algún que otro crinoideo (Antedon mediterranea). En cada pequeña roca, no falta una cabrilla (Serranus cabrilla) y varias bonelias (Bonellia viridis). También damos con algunos ejemplares grandes del briozoo conocido como encaje de Venus o encaje de Neptuno (Sertella septentrionalis)

La zona también es rica en peces planos y merluzas que siempre encontramos semienterradas en el sustrato.

Llegada la tarde, se incrementa el viento y las corrientes son fuertes, lo que dificulta el trabajo. Al final, decidimos acabar por hoy y dirigirnos al puerto de Cabrera.