Diario de a bordo: Tres días de tormentas

Autor: Ricardo Aguilar
Fecha: Septiembre 29, 2007



Tras casi tres días de temporal, pasando el primero dando saltos durante casi 20 horas y los dos siguientes atracados, al fin hemos podido hacernos a la mar de nuevo. Las condiciones no eran tan buenas como decía el parte pero, ha ido mejorando durante el día.

Hoy nos hemos dedicado a ir a las montañas submarinas y bajos que, según las cartas marinas, existen entre el Delta del Ebro y el norte de Baleares. Tras haber pasado por cuatro de ellas, ni rastro. La sonda no reflejaba ninguna elevación ni nada parecido. Y es que no siempre las cartas marinas corresponden con la realidad, como hemos podido verificar ya en diversas ocasiones. Por ello, al final hemos terminado en el norte de Mallorca; una buena oportunidad para analizar estos fondos ya que la parte septentrional es bastante diferente a la meridional, que es donde más hemos trabajado.

A pesar de que la inmersión ha sido en un fondo de arena fangosa, por lo que las imágenes suelen ser menos espectaculares que en zonas rocosas, todos hemos terminado muy satisfechos. Hemos llegado hasta los 240 metros de profundidad observando una gran diversidad de especies.

Los más numerosos eran los ceriantos o anémonas tubo (Cerianthus membranaceus), que en muchas ocasiones se presentan en grupos de hasta seis o siete individuos, cuando normalmente suelen darse aislados. En estos fondos también había algunas plumas de mar gigantes (Funiculina quadrangularis), crinoideos (Leptometra phalangium), erizos de hondura (Echinus acutus), holoturias (Holothuria forskali y Stichopus regalis), braquiópodos (Gryphus vitreus y posiblemente Terebratulina sp.), etc.

Este tipo de fondos es considerado como un hábitat esencial para diversas especies de peces, muchos de ellos de interés comercial. De hecho, hemos encontrado bastantes gallos (Lepidorhombus boscii), lenguados (Solea sp.), merluzas (Merluccius merluccius), salmonetes de fango (Mullus barbatus), varias rayas (Raja montagui y Raja miraletus) y muchas fanecas plateadas (Gadiculus argenteus) que no paraban de comer pequeños crustáceos. Sin olvidar a pintarrojas (Scyliorhinus canícula), trompeteros (Macroramphosus scolopax), chavos (Caros aper), dragoncillos de profundidad (Sinchiropus phaeton) y distintos gobidos, blenidos y escorpenidos. Una de las cosas más curiosas ha sido ver a gambas del genero Plesionika comiendo medusas, o como grupos de cangrejos del genero Macropodida se subían en los ceriantos.

En resumen, la inmersión ha sido muy entretenida y nos ha dado una información interesante de esta zona. Al tener el ROV a bordo de nuevo, hemos parado los motores y, durante casi una hora, nos hemos quedado tranquilos y en silencio para disfrutar durante unos instantes.

Mañana es el último día de campaña…