Diario de a bordo: Kattegat

Autor: Iben Rathje
Fecha: Abril 30, 2011



Me he despertado feliz sabiendo que iba a poder contemplar el Kattegat a una profundidad de 100 metros a través del ROV. Tenemos diferentes pantallas desde donde vemos la toma que realiza el ROV. El trabajo con el ROV ha sido emocionante porque había mucha corriente en el agua. Por momentos el barco iba a la deriva y de vez en cuando daba un fuerte tirón al cable que nos une al ROV, espantando a todos los peces. Hemos realizado la primera inmersión del  ROV en el lugar más profundo, cerca de Groves, y nos sorprendió la abundancia de anfípodos, pequeños crustáceos que filtran la comida con sus antenas. No parecía que se hubiese realizado arrastre de fondo últimamente. Tampoco era un lugar bonito ya que estaba cubierto por pequeñas partículas y algas. Pero fue divertido ver a los pequeños crustáceos poner sus antenas en forma de pluma. Llevamos el ROV a aguas más superficiales. En el ascenso se ha topado con un eglefino, fácil de reconocer por el punto negro, un pez escorpión con su característico rostro enojado y dos cangrejos ermitaño que “atacaron” al ROV. El cangrejo ermitaño es especial debido a que viven en viejas conchas que transportan a sus espaldas. A 60 metros de profundidad hemos visto algunas estrellas de mar, muy bonitas.

Mañana, en cuanto descarguemos las grabaciones, podremos catalogar exactamente las especies observadas. Por la tarde los buceadores han realizado la mejor inmersión hasta el momento. El agua estaba “muy caliente”… a 6 grados en la parte profunda, por lo que se han podido aguantar en el agua  45 minutos más de lo que lo hicieron en la parte más fría del Báltico. Y han podido observar una gran cantidad de especies que Ricardo aún no ha podido documentar. Lo más llamativo… ni rastro de bacalao.