Diario de a bordo: Domingo 26 de septiembre de 2010

Autor: Jon Warrenchuk
Fecha: Septiembre 26, 2010



La coordillera submarina prometía. Se encuentra al sur de Key West, a 10 millas de la costa y a 200 metros de profundidad. Las líneas batimétricas se apilaban en el mapa, indicando una elevación en lo que si no sería un hábitat totalmente llano. Que yo sepa, nadie había visto jamás el fondo marino de aquella zona. Hemos lanzado el ROV a una cierta distancia, teniendo en cuenta la deriva del barco.

Cuando el ROV ha llegado a al fondo marino, estábamos a cierta distancia de la coordillera que me había llamado la atención en el mapa. Y según el mapa, íbamos a flotar sobre un fondo plano y poco interesante… bah.  Como era de esperar, la pantalla del vídeo nos mostraba un fondo plano y fangoso, con algunas conchas aquí y allá. Tal vez hubiera algunos gusanos que pusieran nerviosos a los taxónomos de invertebrados duros de matar (probablemente una serie de especies nunca antes descritas, todas ellas raras y maravillosas y extrañamente irreemplazables a su manera) pero no tenemos ninguna pistola absorbedora o nada parecido en el ROV que nos pueda servir.

Pero… a los pocos metros, las luces del ROV han reflejado una serie de ojos en el borde de la oscuridad. Peces. Muchos meces. No un banco de peces… sólo unos peces dando vueltas, algo separados entre sí, de manera bastante regular. Y muchas especies diferentes… Destacaba un gran Epinephelus niveatus, pero había muchas otras especies. ¿Por qué estaban allí? Había una vieja y plana repisa de coral que se levantaba como a un pie del fondo de barro y que se extendía hasta donde la vista alcanzaba. Este pequeño saliente era un punto de apoyo para gorgonias, corales y un tipo de esponja que no había visto hasta ahora. También había un montón de invertebrados más pequeños, en los corales, en la columna de agua, en las grietas del lodo…  En una sola imagen del vídeo de alta definición puede que haya cien especies diferentes de aquellos animales.

Esto sirve para demostrar que existen muchas zonas ecológicas importantes ahí afuera, aunque aún no aparezcan en el mapa.