Más información: Opciones para la gestión de un vertido

No existe ninguna opción “buena” para gestionar un vertido. En la actualidad ninguna de las opciones disponibles son totalmente eficaces y todas tienen consecuencias negativas. Con la extracción continua de petróleo los vertidos son inevitables y no existen métodos seguros ni eficaces para su limpieza.

Quema de la mancha

Este método puede producir grandes cantidades de humo tóxico que produce problemas respiratorios e irritaciones en ojos, nariz, garganta y piel tanto en los animales como en las personas. Los pájaros pueden desorientarse en el humo. La quema de petróleo no es una buena solución aunque puede ser un mal menor, ya que elimina grandes cantidades de petróleo que, de lo contrario, provocaría consecuencias nefastas y a largo plazo para la vida natural en la zona. Los efectos sobre la vida natural pueden incluir irritaciones de la piel, daños orgánicos, fallos reproductivos, anomalías del desarrollo e incluso la muerte. Incluso después de quemar la mancha quedan restos de petróleo en el entorno marino, ya que no existe ningún medio realmente eficaz para limpiar un vertido.

Dispersantes

Los dispersantes están compuestos normalmente de un surfactante, un disolvente y un compuesto estabilizador. El nivel de toxicidad dependerá del surfactante y disolvente específicos que contenga el dispersante, además de las condiciones ambientales en las que se utilice. La toxicidad del petróleo dispersado se debe principalmente a los componentes tóxicos el propio petróleo.

La toxicidad de los dispersantes se ha reducido significativamente a lo largo de los años. La principal preocupación ecológica relacionada con los dispersantes es la posibilidad de aumentar la toxicidad efectiva del petróleo a través del proceso de dispersión.

Los dispersantes no reducen realmente la cantidad total de petróleo que llega al entorno, sino que modifican las propiedades del petróleo de modo que el agua lo transporta de manera diferente. Aumentan la cantidad de petróleo que se mezcla con la columna de agua para reducir la cantidad que flota sobre la superficie, lo que reduce la amenaza de contaminación de la costa

A pesar de que transferir el petróleo de la superficie a la columna de agua puede reducir la exposición para los organismos que habitan en la superficie, como aves, mamíferos y tortugas marinas, aumenta la exposición para las especies que viven en la columna de agua y en el bentos, como peces, huevas, larvas y gambas, almejas y corales.

Al aproximarse a las zonas costeras, las partículas de petróleo dispersadas tienen un impacto progresivo en los animales y hábitat bentónicos. Las partículas de petróleo dispersadas tienden a adoptar una presencia menos visible, más persistente (más difícil de limpiar) y prolongada en el medio ambiente.

La opción de usar dispersantes aumenta la cantidad de petróleo en una parte del ecosistema (columna de agua y fondo marino) mientras la disminuye en otra (costas). La decisión de usar dispersantes es un equilibrio entre disminuir el riesgo en la superficie del agua y los hábitats costeros y aumentar el riesgo potencial para los organismos en la columna de agua y en el bentos.

La sensibilidad a los dispersantes y el petróleo dispersado varía considerablemente en función de las especies y su fase vital. Las fases embrionarias y larvarias parecen ser más sensibles que los adultos a los dispersantes.

Las gotas de petróleo afectan físicamente a los organismos expuestos, por ejemplo atravesando el revestimiento físico de las agallas y otras superficies corporales. Para algunos organismos, las gotas de petróleo dispersado pueden suponer también una vía de exposición importante mediante la interacción entre las agallas y las gotas de petróleo o a través de la ingestión de las gotas de petróleo.

El tamaño general de las gotas es similar al tamaño de la comida preferida de muchos organismos, como el zooplancton común o los copépodos. Los gasterópodos, anfípodos y poliquetos también seleccionan partículas alimenticias con un tamaño similar al de las gotas de petróleo dispersado.

Normalmente no se utilizan dispersantes cuando existe la posibilidad de provocar daños  en zonas de corales, praderas submarinas o lugares de desove. No obstante, puede que esto no haya sido así en el caso del desastre de la plataforma Deepwater Horizon, ya que se produjo en una zona de desove reconocida.

Las microgotas, formadas por el uso efectivo de los dispersantes, son acumuladas por almejas, percebes, algunos tipos de zooplancton y corales de aguas profundas. El zooplancton puede ingerir gotas de petróleo que se mezclan con el material inorgánico de otras presas y son expulsadas como bolitas fecales que se hunden hasta el lecho marino, donde son devoradas por corales de aguas profundas. Estos corales son abundantes en las cercanías de la plataforma Deepwater Horizon y los efectos de las microgotitas o las bolitas fecales derivadas de ellas para estos corales no se conoce con detalle. Probablemente sea la amenaza más grave relacionada con la aplicación de dispersante.

La acumulación de las microgotas por estos organismos es especialmente preocupante cuando se aplican dispersantes en manchas de petróleo cerca de la costa. La productividad biológica en general aumenta considerablemente a medida que nos acercamos a la costa y muchos suspensívoros, como las ostras, tienen relevancia comercial. Estos riesgos deben ponderarse con las consecuencias derivadas de la falta de respuesta. Es imposible limpiar el petróleo sin graves efectos secundarios.

Dispersantes basados en hidrocarburos

Normalmente contienen entre un 15 y un 25 por ciento de surfactante y requieren elevados volúmenes de aplicación de entre 1:1 y 1:3 (dispersante de petróleo). El agua del mar hace que estos dispersantes pierdan su eficacia y no deben prediluirse. Son menos eficaces y más tóxicos que los dispersantes concentrados.

Dispersantes concentrados o automezclados

Contienen entre un 25 y un 65 por ciento de surfactante mezclado con disolventes hidrocarburos y oxigenados y suelen tener una efectividad mayor cuando se aplican sin diluir. El volumen de aplicación típico es entre 1:5 a 1:30 (dispersante de petróleo).

La meteorización natural hace que el petróleo sea más difícil de dispersar con el paso del tiempo; por consiguiente, cuando ocurre un vertido, existe una mayor probabilidad de éxito al aplicar el dispersante en un primer momento, desde  las primeras horas después del accidente hasta 1-2 días después.

Por otro lado, la energía de las olas es necesaria para una aplicación satisfactoria del dispersante, aunque un oleaje excesivo puede impedir el contacto entre el dispersante y el petróleo.

La efectividad del dispersante suele disminuir a medida que aumenta la viscosidad del petróleo y son en buena parte ineficaces para petróleos con una viscosidad inicial por encima de 10.000 cST. Normalmente es posible dispersar el petróleo crudo fresco de ligero a medio (petróleo de grupo 2 o 3). El petróleo que se enfría y se vuelve muy viscoso después del vertido (punto de fluidez de 10-15 °C por debajo de la temperatura del mar) resulta difícil de dispersar. La pérdida de los compuestos volátiles produce un aumento de la viscosidad después de producirse el vertido.

Métodos de aplicación

Rociado desde barco: es el método más frecuente. Es más cómodoy fácil de aplicar, y más barato.

Rociado desde avión: permite una rápida respuesta y altos volúmenes de tratamiento. Aplicación desde la costa: suele limitarse a zonas de poca relevancia medioambiental.