Corallium rubrum es una especie endémica del Mediterráneo y aguas africanas atlánticas adyacentes. Es la especie recolectada desde muy antiguo y, posiblemente, la que se encuentre en peor estado. La explotación ha llegado a tal punto que, en algunos momentos, hasta cerca de 2.000 embarcaciones se han dedicado a su captura, utilizando técnicas tan destructivas como la barra italiana o la cruz de san Andrés.