Corales y esponjas de aguas frías

Madrepora  oculataLos corales de aguas frías  y esponjas, unos de los animales más antiguos de la Tierra, crecen sólo unos pocos milímetros anuales y pueden vivir durante miles de años. En los últimos años, la NOAA  y otras organizaciones científicas de todo el mundo han descubierto que la mayoría de las especies de coral que se encuentran en los océanos viven en aguas profundas o frías.

Los corales de aguas frías se suelen encontrar en márgenes continentales y cordilleras, montes y cañones submarinos. Algunos corales sueltos crecen juntos formando pequeños arbustos o abanicos, mientras que otros forman colonias como arrecifes o grandes árboles. Las esponjas son animales individuales. Dos tercios de todas las especies de coral son de agua fría.

Los corales y esponjas de aguas frías son esenciales para la salud de los océanos, porque mantienen la biodiversidad marina y la sostenibilidad a largo plazo de especies de peces comerciales. Los corales de aguas frías pueden formar arrecifes y jardines esenciales para muchas especies oceánicas (no sólo peces) ya que ofrecen cobijo, protección contra las corrientes fuertes y los depredadores, viveros para los juveniles, así como zonas de alimentación, desove, descanso y apareamiento para una infinidad de criaturas marinas. También ofrecen importantes pistas para el estudio del cambio climático en el mundo y se están estudiando como fuentes de nuevos compuestos biomédicos para el tratamiento de enfermedades.

Los científicos saben que los corales de aguas frías crecen en ambas costas de los EE UU, entre Maine y Texas, Alaska y California y alrededor de Hawai. Sin embargo, la mayor parte de los corales de aguas frías de dichas costas aún no han sido localizados, y mucho menos estudiados. Es decir, están en su mayor parte desprotegidos.

Los hábitats de coral de aguas frías son sensibles al impacto humano, especialmente el provocado por las pesquerías de arrastre en zonas de aguas profundas. El National Research Council, la U.S. Commission on Ocean Policy y la Pew Oceans Comission han descubierto que la pesca de arrastre de fondo puede destrozar los hábitats de los corales de aguas profundas. Con sólo pasar una vez las redes de arrastre de fondo, se puede acabar con siglos de crecimiento.

La Unión Europea, Australia, Irlanda, Nueva Zelanda, Canadá y Noruega ya han prohibido el uso de artes de pesca móviles de fondo en zonas donde se encuentren ecosistemas de corales de aguas frías.

 Las destructivas redes de arrastre de fondo y las dragas son especialmente peligrosas para los corales que se encuentran en cañones profundos y zonas situadas a lo largo de la plataforma continental. La pesca en dichos lugares con redes de arrastre de fondo destrozará millones de kilos de corales de aguas profundas y de esponjas, que tardarán siglos en recuperarse.

Las investigaciones científicas apoyan las observaciones de los pescadores que afirman que la desaparición del coral está causando importantes cambios en la distribución de los peces y de la fauna marina.