Redes de deriva: Visión general

DriftnetterLas redes de deriva son un tipo de arte de pesca utilizado para capturar distintas especies pelágicas. Durante los años 80 y principios de los 90, el uso de este tipo de red se hizo muy popular debido a su eficacia y facilidad de uso. Sin embargo, las redes de deriva provocan la captura accidental de miles y miles de cetáceos y otras especies en peligro de extinción. Estas redes pueden alcanzar 35 metros de alto y 20 km de largo.

En 1992, la Asamblea General de Naciones Unidas estableció una moratoria internacional  que prohibía el uso de estas redes y la Unión Europea las prohibió en 2002. Según la información recogida por Oceana en sus expediciones, las redes de deriva fueron sustituidas por otras artes de pesca en España, pero cientos de buques franceses, italianos y marroquíes continuaron empleándolas durante años mientras recibían subvenciones de organismos europeos para reconvertirse a otras artes. Italia ha sido el lúltimo país en Europa en seguir usando este arte ilegal, a menudo camuflado bajo la denominación legal de "ferrattara" usada para capturar melva y bonito.

De hecho, en 2011 la Comisión Europea amenazó con llevar a Italia al Tribunal de Justicia de la Unión Europea por segunda vez si volvía a incumplir la prohibición. Otros países europeos, como Marruecos y Turquía, también albergaban flotas que empleaban este arte, que fue eliminado progresivamente.

Desde 2005, Oceana realizó campañas en puertos y en el mar para identificar y denunciar el uso de redes de deriva ilegales en el Mediterráneo. La investigación reveló un elevado número de buques que, a pesar de haber recibido elevadas subvenciones durante años para reconvertirse a artes más sostenibles, habían seguido usando redes de deriva durante años y en ocasiones habían recibido multas, aunque no disuasorias. Los vacíos en el reglamento han permitido a muchos buques seguir usando redes de deriva, utilizando luces de malla menores y realizando pesca objetivo de bonito, una especie prohibida. Oceana reveló el abuso de estos vacíos legales y alertó a la Comisión Europea y el Gobierno español de la entrada de capturas ilegales de bonito ilegal al mercado español,  una competencia desleal hacia los pescadores legales y sostenibles.