Logros
En menos de diez años, Oceana ha conseguido múltiples logros a favor de la protección de los océanos.
El Congreso Nacional de Chile prohíbe por unanimidad el finning. Oceana esbozó el proyecto de ley e hizo campaña para su prohibición. Esta revolucionaria decisión pisa los talones de una prohibición muy similar aprobada por el Congreso de Estados Unidos en diciembre de 2010, y sitúa a ambos países en la primera línea de frente de la conservación de los tiburones.
El Tribunal de Apelación de los Estados Unidos falló a favor de Oceana en un litigio que solicita que las pesquerías comerciales desde Carolina del Norte hasta la frontera canadiense monitoreen y reporten la cantidad de capturas accidentales que descartan. La decisión es un triunfo en uno de los problemas más grandes a los que se enfrentan nuestros océanos hoy en día. Toneladas de peces son descartados y miles de animales marinos, tortugas de mar, tiburones y pájaros resultan heridos o mueren cada año como resultado de las capturas accidentales.
Tras años de campaña de Oceana, los Estados Unidos, Nueva Zelanda, Argentina, Australia, Chile, Islandia y Noruega lanzaron una declaración conjunta que fue presentada ante la OMC con el fin de conseguir una reducción de subvenciones que fomentan la sobrepesca.
Una delegación internacional aprobó nuevas medidas de conservación que protegerán más de 16.1 millones de millas cuadradas de hábitat de fondo marítimo en el Pacífico Norte de la pesca de arrastre y otros equipos de contacto con el fondo. Las naciones participantes, incluyendo EEUU, Canadá, Japón, Rusia, China, Corea y Taiwán, actuaron según un compromiso que adquirieron en la Asamblea General de las Naciones Unidas para adoptar medidas provisionales de conservación para proteger los ecosistemas marinos vulnerables, como los montes marinos, corales de aguas profundas y fuentes hidrotermales, en aguas internacionales. Oceana y otros han estado trabajando para avanzar en estas medidas desde 2006.
Por segunda vez en menos de un año, Oceana ayudó a frenar la construcción de una planta energética a base de carbón en la costa del Norte de Chile. La Compañía CAP anunció la semana pasada que abandonaba los planes de construir la planta termoeléctrica Cruz Grande. Estaba previsto que Cruz Grande fuera una planta de energía termoeléctrica de 300-megavatios en la región de La Higuera en el Norte de Chile, a pocas millas de las reservas marinas isleñas de Choros-Damas y Chañaral y cerca de la Reserva Nacional de Pingüinos Humboldt, que acoge la mayor cantidad de pingüinos Humboldt del mundo. La región también es el hogar de comunidades de delfines mulares, nutrias marinas y muchas aves y mamíferos marinos, incluidas las ballenas azules.
En lo que significa un gran triunfo para Estados Unidos, Shell anuncio que cancelaría los planes para perforar pozos exploratorios en alta mar en Alaska, debido a la continua incertidumbre sobre si conseguirían los permisos federales. Shell esperaba perforar en 2010 pozos exploratorios en los mares de Beaufort y Chukchi, pero sus planes fueron detenidos por el Secretario de Interior Ken Salazar luego del desastre del Golfo de México. Oceana ha sido fundamental en el proceso de monitoreo y otorgamiento de permisos y el seguimiento de la responsabilidad de las autoridades responsables al cumplir la ley.
En respuesta a una demanda judicial presentada conjuntamente por Oceana, el Center for Biological Diversity y la Turtle Island Restoration Network, la National Oceanic and Atmospheric Administration (Agencia Oceánica y Atmosférica de EE UU) ha propuesto declarar como “hábitat crítico” a más de 181.000 km² de aguas del litoral de Washington, Oregón y California, en un intento por hacer cumplir los requisitos de la Ley de Especies Amenazadas de los EE UU y así recuperar las poblaciones agotadas de tortugas laúd del Pacífico, en peligro de extinción. Aunque la propuesta de la NOAA no incluye el área de conservación de la tortuga laúd del Pacífico ya existente, Oceana confía en que esta protección ayude a la recuperación de la tortuga laúd, siempre y cuando no se modifiquen las restricciones de pesca vigentes en dicha zona y que la agencia reconozca que la pesca comercial es el mayor peligro para las tortugas marinas.
Los arrastreros jamaicanos se adentraron en aguas septentrionales de Belice en diciembre de 2009 para faenar. Este hecho llevó al Ministerio de Pesca del país centroamericano a firmar un acuerdo para detener las licencias de pesca a flotas extranjeras dentro de la Zona Económica Exclusiva de Belice. Esta actuación permitirá a los responsables evaluar la sostenibilidad del proyecto propuesto y evitar el desplazamiento de las comunidades pesqueras artesanales de la zona. Esta decisión es muy importante, ya que actualmente el gobierno de Belice prepara la legislación que prohibirá los artes de pesca destructivos, con el fin de proteger especies vulnerables como los peces loro o el mero de Nassau. La nueva oficina de Oceana en Belice hizo un llamamiento al gobierno del país para que suspendiera todos los planes y propuestas de admisión de flotas extranjeras en aguas territoriales hasta que se verificase su viabilidad. Algunas empresas extranjeras buscan concesiones de hasta 15 años, lo que las sitúa en competición directa con empresas locales.
Los esfuerzos que realiza Oceana para aumentar la financiación del programa de observadores de pesquerías continúan dando resultados. Los observadores son personal cualificado que contabiliza toda la pesca de cada embarcación, incluidos los descartes, las tortugas marinas y los mamíferos marinos y ofrecen importante información para los gestores de pesquerías. En 2009, el Congreso de EE UU destinó 32,7 millones de dólares al programa de observadores. Para 2010, el programa de observadores ha recibido 41,1 millones de dólares, lo que supone un aumento de 8,4 millones más que en 2009.
El Comité del Senado de los EE UU sobre Comercio, Ciencia y Transporte aprobó la Ley de conservación de tiburones a mano alzada, lo que prepara el camino para su consideración en el Senado. El proyecto de ley, presentado por el senador John Kerry, pondría fin al cercenamiento de tiburones (finning) en aguas estadounidenses, al requerir el desembarco de los tiburones capturados con las aletas adheridas al cuerpo, y se podría recoger información fidedigna para la evaluación de las poblaciones y la gestión de cuotas. Además, el proyecto de ley permitiría a los EE UU tomar medidas contra los países que no imponen restricciones al cercenamiento. Una legislación similar ya fue aprobada en la Cámara de Representantes, a iniciativa de la congresista Madeleine Bordallo.



