Logros
En menos de diez años, Oceana ha conseguido múltiples logros a favor de la protección de los océanos.
Oceana presentó un informe ante la Comisión Europea y la opinión pública acerca del uso continuado de redes de deriva ilegales en el mar Mediterráneo. Este informe es el último de una serie de publicaciones, tras años de trabajo de Oceana contra el uso de este arte de pesca ilegal y el fraude en las subvenciones europeas. Los esfuerzos de Oceana fueron decisivos en el juicio contra Italia por su falta de control en el uso de este arte de pesca ilegal. Según el fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, Italia incumplía las leyes europeas por el uso continuado de redes de deriva, a pesar de la prohibición de este arte en 2002. Por otra parte, las investigaciones de Oceana han contribuido al rembolso de subvenciones destinadas a financiar la reconversión de redes de deriva utilizadas de forma fraudulenta por la flota. El informe de Oceana mostró que 73 de las 92 embarcaciones italianas fotografiadas con redes de deriva a bordo habían sido seleccionadas anteriormente para realizar esta reconversión. Hasta la fecha, Italia ha devuelto 7,7 millones de euros por casos de fraude en subvenciones para la reconversión de embarcaciones con redes de deriva.
Los gobiernos de la UE y los EE UU propusieron la inclusión de 8 especies de tiburones en el Apéndice II del CITES (Convención de Comercio Internacional de Especies Amenazadas por sus siglas en inglés), tal y como recomendaba Oceana, en un intento por regular el comercio mundial de tiburones al exigir permisos de exportación. Los EE UU solicitaron una mayor protección por parte de las reglas de comercio internacional del jaquetón, el tiburón arenero, el tiburón trozo y otras tres especies de tiburones martillo (cornuda gigante, cornuda común y cornuda cruz). La Unión Europea hizo lo mismo con la mielga (utilizada en la preparación de “fish & chips”) y el cailón, altamente migratorio. Si se hubieran aprobado estas proposiciones, sólo se hubieran podido los productos de tiburones procedentes de estas especies si se demostrara la sostenibilidad de dichos productos.
El Consejo de Gestión Pesquera del Atlántico Sur aprobó la protección de más de 59.000 km2 de corales de aguas profundas de gran valor ecológico, entre Carolina del Norte y Florida, gracias, entre otros, al trabajo que durante cinco años ha desarrollado Oceana en este campo. Esto supone la prohibición de la pesca con redes de arrastre en el fondo marino en toda la zona. Conocido como el mayor ecosistema continuo de corales de aguas profundas en América, esta área incluye cientos de cimas de hasta 155 metros de altura y supone un hábitat crucial para especies de peces de gran valor comercial, como la perca marina, el mero, la cherna, la gamba roja real y el cangrejo dorado. El cierre de la zona a la pesca con redes de arrastre garantizará la productividad a largo plazo de estas especies. Ahora, la National Oceanic and Atmospheric Administration de Estados Unidos ha de aprobar el proyecto.
Desde noviembre de 2009 se ha prohibido el uso de redes de arrastre de fondo marino y dragas en cuatro cañones de aguas profundas a lo largo de la costa de EE UU. Esto protegerá los caladeros de arañas transparentes y conservará un rico ecosistema donde viven langostas, corales de aguas profundas y esponjas. Oceana presionó al Consejo de Gestión Pesquera del Atlántico Central para que cerrara los cañones (Oceanographer, Lydonia, Veatch y Norfolk), que van desde Massachusetts hasta Virginia.
Tras la campaña de Oceana, el Consejo de Gestión Pesquera del golfo de México aprobó nuevas restricciones en la pesca de palangreros de fondo en la costa occidental de Florida, lo que salvará a cientos de tortugas bobas cada año. Las medidas reducen en un 80 por ciento el número de palangreros de fondo con licencia para pescar y limitarán el número de anzuelos permitidos en cada embarcación. También se prohíbe la pesca de palangre de fondo entre los meses de junio y agosto en aguas de más de 64 metros de profundidad.
El gobierno federal de los EE UU prohibió la pesca de krill en las aguas del Pacífico de California, Oregón y Washington, tal y como recomendaban Oceana y otras organizaciones, científicos, gobernadores, conservacionistas, pescadores, empresas del sector y comunidades locales desde hace años. Krill es el nombre general con el que se designa a 85 especies de pequeños crustáceos similares a las gambas y que son el principal componente de la dieta del salmón, la ballena, las aves marinas y otros animales, y tiene un papel fundamental en la salud de los ecosistemas marinos. Se estima que, en todo el mundo, la fauna marina consume entre 150 y 300 millones de toneladas métricas de krill al año. Como medida de precaución, la prohibición de pesca comercial de krill protege la amplia cadena alimenticia marina que sirve de sustento a las principales pesquerías comerciales.
Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, el 5 de junio, y para poner en práctica el compromiso de la Unión Europea con el Convenio sobre la Diversidad Biológica (link 8), el gobierno español anunció la creación de diez nuevas Áreas Marinas Protegidas dentro de su Zona Económica Exclusiva. Oceana ha tenido un papel crucial a la hora de identificar y proponer la protección de zonas marinas de interés, en un intento liderado por el gobierno español de poner en práctica los objetivos de biodiversidad de la Unión Europea.
Gracias a la campaña que desarrolla Oceana en este campo, el gobierno de Chile se comprometió a acabar con el uso excesivo de antibióticos en las granjas de salmones. Esto reducirá el empleo excesivo de antibióticos creados para el ser humano, terminará con la sobrepoblación de las granjas de salmones, disminuirá la cantidad de residuos de peces emitidos al entorno marino y aminorará la expansión del sector en los fiordos de la Patagonia, hasta ahora vírgenes.
Gracias al trabajo de Oceana, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la Ley de Protección de Tiburones en 2009, que mejora las leyes existentes que prohíben el cercenamiento de tiburones al exigir que, en todas las aguas nacionales, se desembarquen los tiburones con las aletas adheridas de manera natural al cuerpo.
Gracias al trabajo de Oceana y otros grupos conservacionistas, el Consejo de Gestión Pesquera del Pacífico Norte aprobó de forma unánime prevenir la expansión de la pesca industrial en todas las aguas nacionales al norte del estrecho de Bering, con el fin de limitar la presión en los ecosistemas oceánicos debido a los grandes impactos que tiene el cambio climático en el Ártico. La decisión es una de las mayores medidas de precaución en la historia de la gestión de caladeros. Así, Oceana ha protegido más de 518.000 km2 de océano en el Pacífico.



