¡Pura Vida!

¡Pura vida!

Por Alex Muñoz, director ejecutivo de Oceana y colíder de la expedición, 17 de febrero de 2013.

 

Luego de más de una semana de expedición este lugar no deja de sorprendernos. Yosy descubre en el mapa una coordenada muy cerca de San Félix que corresponde a un monte submarino cuya cima estaría a tan sólo 10 metros de profundidad. De ser así, sería el punto perfecto para ir con nuestros buzos y el submarino Deepsee. 

Partimos temprano en el ARGO a buscar el monte. Luego de pocas horas el ecosonda marca 10 metros! Yosy tenía razón! El grupo de científicos y camarógrafos van al agua rápidamente.

Enric, Avi y yo somos los afortunados que iremos en el DeepSee a un lugar completamente desconocido. Al comenzar el descenso, Avi, nuestro piloto, dice: ¡esta es la definición exacta de exploración! Y vaya que tenía razón. Al ánimo está muy arriba y el sentido del humor de mis compañeros hace que sin darnos cuenta estemos a 130 metros. Miles de peces entre brecas, jureles, tiburones y vidriolas nos rodean.

En cosa de minutos, Avi nos lleva a 250 metros. Una pared llena de corales y gorgonias captura nuestra atención por un buen rato. Con una precisión increíble, Avi maniobra la cámara de alta definición del submarino y registra cada especie que se nos cruza.

Seguimos bajando…300, 340, 365 metros de profundidad! Si bien hay menos peces, entre los 320 y los 340 metros aparece una gran cantidad de un tipo diferente de langosta, más pequeña que la de Juan Fernández que se ve normalmente en aguas más someras.

Enric detiene la vista en un tímido pero hermoso pez naranjo y verde. Se asusta fácilmente con las luces y se esconde en un agujero de la imponente pared de roca del monte. Esta especie es nueva, nos dice. Avi apaga los motores y las luces y estamos completamente a oscuras. La excitación de estar a esa profundidad sin luz ni ruido es máxima pero, a la vez, la paz que se siente es inigualable. Con una pequeña linterna roja vemos si este lindo pez se atreve a salir. Después de un buen rato intentándolo, 3 de ellos se asoman y los pudimos grabar! Con el registro en mano continuamos nuestro viaje por las profundidades.

Empezamos a subir lentamente por una pared distinta a la del descenso y la vida marina brota por todos lados. Vemos un nudibranquio precioso, color naranjo intenso, a 300 metros. Un poco más arriba, en una de las escenas más bellas de la jornada, un cangrejo sobre una terraza sostiene con dos patas lo que podría ser una esponja de cristal.

Más tarde más y más corales comienzan a aparecer con nubes de peces juveniles viviendo entre ellos.  Todos los artículos que he leído sobre la importancia de los montes submarinos, sus áreas de reproducción y alimentación y cómo las poblaciones de peces pequeños soportan la vida de los más grandes se hacen patentes en esta imagen. Al llegar a la superficie, con tanta emoción ni me di cuenta que habíamos estado sumergidos 5 horas y media!

Durante la inmersión no puedo evitar pensar que hace pocos días comenzó a regir en Chile la ley que protege a los montes submarinos de la pesca de arrastre. Hace 4 años Oceana comenzó una fuerte campaña que culminó en la prohibición de  esta forma de pesca de fondo en los ecosistemas marinos vulnerables, incluyendo el cierre inmediato y preventivo de todos los montes submarinos, 118 en total en aguas chilenas, cubriendo una superficie de casi 150.000 km2. Durante este tiempo, ¿cuántas veces nos dijeron que en los montes submarinos no había nada, que en el mar chileno hay casi pura arena y que la pesca de arrastre no tendría ningún impacto sobre el fondo? Ahora que he visto con mis propios ojos cómo es un monte submarino sin el impacto de la pesca - usando la frase típica de nuestros amigos costarricenses que conforman la tripulación del ARGO - puedo decir que en los montes submarinos hay ¡Pura Vida!