Magallanes: Descripción Expedición

En diciembre de 2009 y enero de 2010 Oceana llevó a cabo dos expediciones submarinas en la Región de Magallanes, para documentar la biodiversidad de esta remota e inexplorada región. La primera de ellas se realizó en ecosistemas cercanos a Punta Arenas, mientras que las segunda se llevó a cabo en los fiordos y canales de aguas interiores ubicados entre en canal Messier (XI Región) y el Golfo Almirante Montt (XII Región).

Estrellas de mar, moluscos, cangrejos, anémonas de mar y otros invertebrados, se pudieron registrar en los fiordos y canales en los que tuvo lugar la expedición. Asimismo, se demostró la importancia de toda esta área interior como hábitat crítico para aquellas aves y mamíferos marinos que habitan y recorren los fiordos y canales de la Patagonia: albatros de ceja negra (Thalassarche melanophris), petrel gigante antártico (Macronectes giganteus), salteador chileno (Stercorarius chilensis), cormorán imperial (Phalacrocorax atriceps), gaviotín sudamericano (Sterna hirundinacea), pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus);  lobo marino común (Otaria flavescens), delfín austral (Lagenorhynchus australis), delfín chileno (Cephalorhynchus eutropia), y el huillín (Lontra provocax), respectivamente.

Por otro lado, en todos los canales con influencia de aguas del Océano Pacifico se confirmó la presencia del coral rojo (Erina antartica), indicador del estado prístino de la zona oceánica de las regiones XI y XII.

Es importante señalar que en particular los fiordos y canales ubicados próximos al Campo de Hielo Sur, y por lo tanto, con influencia glaciar, muestran un estado de evolución inferior al resto de los fiordos de la región, dada su cercanía, justamente, al campo de hielo. Una de las características de un sistema biológico como ese, es la ausencia de comunidades de corales que están, recién, en vías de formación. Podemos decir que el nivel de evolución de los ecosistemas que encontramos en dichos fiordos es equivalente al que tuvieron los fiordos ubicados más al norte (Tortel) o más al sur, hace miles de años atrás. Son, por tanto, fiordos que sirven de laboratorio para estudiar cómo fueron los primeros estadios de desarrollo de los demás fiordos de zona, y cómo la ausencia de impactos humanos ha permitido que especies emblemáticas como los pingüinos, delfines y eventualmente ballenas, pueden seguir habitando y reproduciéndose en la Patagonia.