Zonas de Sacrificio: Medición de metales en mariscos y crustáceos en Ventanas

-El día 28 de marzo de 2012 Oceana realizó un muestreo de mariscos y crustáceos (almejas, lapas, locos y jaibas) en 4 puntos aledaños a la localidad de Ventanas, para determinar su posible contaminación con metales.

-En esta bahía se sitúa el complejo industrial de Ventanas donde funciona una fundición de cobre y tres termoeléctricas a carbón. 

-La toma de muestras fue realizada con la ayuda de pescadores artesanales de la caleta Ventanas, bajo la supervisión de un técnico del laboratorio GCL (de la Fundación Chile).

 -Los principales resultados revelan:

  • Contaminación con cobre, arsénico y cadmio en el 100% de las especies (lapas, almejas, locos y jaibas) analizadas.
  • Los valores más altos de contaminación con cobre, arsénico y cadmio  se detectaron en los locos del área de manejo de la playa el Tebo. Estos contienen 5 veces más cobre y 4 veces más arsénico que lo que permite la normativa chilena. La playa el Tebo se ubica unos 2 kilómetros al norte de Ventanas y es importante para los pescadores artesanales del lugar.
  • Las jaibas muestreadas contienen valores de cobre y de arsénico 4 veces sobre la normativa chilena.

 

Concentración de metales por especies muestreadas


Concentración de metales según punto de muestreo


-El muestreo hecho por Oceana pretendía medir también el nivel de mercurio en peces de la zona, considerando que este metal pesado es emitido principalmente por las termoeléctricas a carbón. Sin embargo, no se pudo encontrar peces de alto nivel trófico que, según la literatura, son los que concentran este metal. La medición de mercurio hecha a los moluscos y crustáceos de la muestra, por lo tanto, no fue indicativa de la real contaminación con este metal.

Efectos de la contaminación con metales sobre la salud humana:

Cobre: es un metal necesario para la vida, presente en forma natural en rocas, agua, sedimentos, plantas, animales y, en niveles bajos, en el aire. En altas cantidades, sin embargo, es dañino para el organismo: la ingestión de niveles altos de cobre puede producir náuseas, vómitos y diarrea. Un exceso de cobre en la sangre puede dañar el hígado y los riñones, e incluso causar la muerte. Ingerir por vía oral una cantidad de 30 g. de sulfato de cobre es potencialmente letal en los humanos.

El cobre es liberado al medio ambiente desde minas de cobre y otros metales, y desde fábricas que lo manufacturan o usan, como las fundiciones de cobre. Este metal también puede entrar al medio ambiente desde basurales, desde el agua residual doméstica, de la combustión de desperdicios y combustibles fósiles, de la producción de madera, de la producción de abonos de fosfato y de fuentes naturales (por ejemplo, polvo en el aire, desde el suelo, volcanes, vegetación en descomposición, incendios forestales y de la espuma del mar). Además, el cobre se usa como compuesto de las pinturas antiincrustantes que usan las plantas termoeléctricas para evitar la adherencia de organismos marinos en sus tuberías y maquinarias.

Arsénico: elemento químico extremadamente tóxico, especialmente en su forma de arsénico inorgánico. Existe en forma natural, pero su presencia se ha incrementado con la contaminación industrial, especialmente aquella proveniente de las industrias como fundiciones de cobre. En los procesos de producción de plomo y zinc también se genera gran cantidad de arsénico, que generalmente es vertida a las aguas superficiales. Lo mismo ocurre con los drenajes y lixiviados procedentes de la minería.

La exposición a dosis elevadas de arsénico puede causar ciertos efectos sobre la salud humana, como la lesión de nervios y dolores de estómago. La ingestión de pequeñas cantidades de arsénico a través de la ingesta de comida o agua,  puede causar efectos crónicos por su acumulación en el organismo. También se ha atribuido propiedades cancerígenas. La ingestión de una gran cantidad de arsénico inorgánico puede afectar al intestino, el corazón y el sistema nervioso, provocando un envenenamiento rápido y la muerte.

Cadmio: metal pesado cuya toxicidad en los organismos vivos es similar a la del mercurio. La ingesta de cadmio, según su cantidad, puede producir diarreas, dolor de estómago y vómitos severos; debilitamiento óseo; fallos en la reproducción y posibilidad incluso de infertilidad; daño al sistema nervioso central; daño al sistema inmune; desórdenes psicológicos; posible daño en el ADN o desarrollo de cáncer.

Este metal se encuentra naturalmente en el aire, agua, suelo y comida, pero su presencia en el medio ambiente se ve incrementada por la quema de combustibles fósiles (como carbón o petróleo) o la incineración de la basura doméstica común. Trabajar o vivir cerca de una de estas fuentes contaminantes puede resultar en una sobrexposición al cadmio.