Áreas Marinas Protegidas: Antecedentes

Actualmente menos del 2% del océano mundial está protegido, a pesar que los Estados parte de la Convención de Diversidad Biológica acordaron que al año 2020 el 10% de su zona económica exclusiva debería estar protegida.

En el caso de Chile sólo el 4,4% de su mar se encuentra bajo alguna figura de protección.

Las áreas marina protegidas se establecen con el fin de proteger aquellas zonas marinas de particular importancia biológica, cuya conservación se vea amenazada por  actividades de origen humano. Según sea el nivel de protección que se aplique al área para garantizar su conservación, las figuras de protección pueden ser: 

Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos (AMCP-MU): Las AMCP-MU nacen como una herramienta de gestión para la protección, administración, mantención y restauración de los recursos naturales y culturales de las aguas marinas y costeras. Es un instrumento usado a nivel mundial para garantizar la protección de hábitats y especies vulnerables de una zona y, a la vez, permitir el desarrollo de actividades económicas sustentables, como la pesca artesanal y el ecoturismo.

Reserva Marina: Son áreas de resguardo de los recursos marinos, con el objeto de proteger zonas de reproducción, caladeros de pesca y áreas de repoblamiento por manejo. Las actividades extractivas que se realicen en las reservas marinas sólo podrán efectuarse por períodos transitorios, autorizadas mediante resolución fundada de la Subsecretaría de Pesca en los sectores previamente determinados en el programa de manejo. La pesca deportiva y las actividades recreativas serán permitidas sólo en las áreas identificadas para esos fines y en las condiciones establecidas en el programa de manejo de la respectiva reserva.

Parque Marino: Son áreas cerradas a cualquier actividad, salvo aquellas que se autoricen con propósitos de observación, investigación o estudio en los sectores previamente determinados en el programa de manejo. Todas las actividades que se realicen dentro de los parques deberán evitar la remoción de biota, destrucción o alteración del hábitat, minimizar el deterioro o muerte de ejemplares para efectos de los estudios y minimizar cualquier fuente de contaminación derivada de las acciones asociadas a estos estudios.