Ecosistemas Marinos Vulnerables: Antecedentes

Dentro de la gran gama de ecosistemas marinos que existen en los océanos del mundo, están los denominados ecosistemas marinos vulnerables. Estos merecen especial y urgente atención por ser, según la ONU, particularmente susceptibles a sufrir trastornos, daños o destrucción, producto de las actividade humanas -como la pesca de arrastre de fondo-, o a las fluctuaciones del ambiente que los circunda.

Ejemplos e indicadores de ecosistemas marinos vulnerables son los corales de aguas frías y los montes submarinos de los cuales en Chile ya se han identificado más de 100. Otros ejemplos son los hábitats de especies en peligro, las zonas de desove y crianza, zonas de alimentación, ventanas hidrotermales, entre muchos otros.

El nivel de vulnerabilidad de cada uno de ellos depende, sin duda, de sus características particulares, sin embargo, los montes submarinos y los corales de aguas frías han recibido especial atención debido a su alto nivel de fragilidad física, gran endemismo asociado, incipiente nivel de conocimiento existente, y deficiente  protección o administración en aguas internacionales.

La Zona Económica Exclusiva de Chile (ZEE) alberga variados ecosistemas marinos vulnerables, dentro de los que destacan diversas formaciones milenarias de corales de aguas frías y al menos 118 montes submarinos. Ejemplos de ellos son los montes submarinos del Cordón de Juan Fernández y Cordilleras de Nazca, Salas y Gómez, e Isla de Pascua, en los que abundan los corales de aguas frías que forman bancos o arrecifes tanto o más complejos y longevos que sus parientes tropicales.

Lamentablemente la riqueza biológica de los montes submarinos los hace muy atractivos para la pesca industrial, pues en ellos suelen abundar especies de peces de alto valor comercial, tales como el orange roughy, el alfonsino y la langosta enana que suelen ser capturados con pesca de arrastre de fondo.