Cluster acuícola

Todas columnas…

Columna de Alex Mu√Īoz Wilson, Director Ejecutivo de Oceana.

Octubre 24, 2008

Recientemente el Gobierno lanz√≥ en Coquimbo el llamado cl√ļster acu√≠cola que, entre sus principales metas, se ha propuesto duplicar al a√Īo 2015 las exportaciones de productos acu√≠colas, especialmente de aquellos derivados del salm√≥n de cultivo.

Si consideramos la crisis sanitaria por la que atraviesa el sector salmonicultor ‚Äďque lejos de estar controlada, se est√° extendiendo- y los graves impactos ambientales que provoca en el sur del pa√≠s, dicha meta es a todas luces imprudente y carente de base cient√≠fica.  

Nos resulta incomprensible que se cree una instancia para generar condiciones que permitan duplicar las ventas de la industria salmonera, cuando es evidente que los ecosistemas de la Patagonia no resisten m√°s los impactos que estas empresas han provocado. Los fiordos de la regi√≥n de Los Lagos, y progresivamente los de Ays√©n y Magallanes, est√°n sufriendo las descargas de inmensas cantidades de fecas de salm√≥n, alimentos no consumidos y toneladas de antibi√≥ticos, as√≠ como lo impactos de millones de salmones escapados y de grandes acumulaciones de basura pl√°stica abandonada con indiferencia por las empresas salmoneras. 

Un cl√ļster b√°sicamente busca agrupar a una serie de empresas de un determinado rubro ‚Äďa veces con otros actores, a veces no- para maximizar su competitividad y rentabilidad a trav√©s de la adopci√≥n de acciones y estrategias conjuntas. Los asuntos que se discutir√°n en el cluster acu√≠cola repercuten en derechos e intereses de diversos sectores. Al no ser generado en forma democr√°tica y estar integrado preferentemente por representantes de la industria salmonera, se est√° excluyendo pol√≠ticamente a sectores como los pescadores artesanales y las comunidades locales que son afectados negativamente por la industria salmoacu√≠cola. Son ellos, precisamente, quienes  tienen todo el derecho a participar en la toma de decisiones que van a repercutir en sus proyectos de vida, cultura y actividades econ√≥micas. El Gobierno tiene el deber de garantizar a todas las personas sus derechos y el cuidado del medioambiente, y no solamente velar por el crecimiento econ√≥mico de un sector determinado.

Adem√°s, seg√ļn lo ha se√Īalado el Ministro de Econom√≠a, en el cl√ļster se decidir√° sobre aspectos que comprometen el cuidado del medioambiente y de la salud p√ļblica, y que deben ser materia de regulaci√≥n emanada de √≥rganos competentes de Gobierno y del Congreso Nacional,  y no simplemente estar sujetos a acuerdos entre las empresas y el sector p√ļblico.

Antes de seguir promoviendo la expansi√≥n de la industria salmonera, es el momento de elevar los est√°ndares ambientales aplicables a dicho sector y de tomar los resguardos necesarios para evitar los impactos que ya ha causado a los ecosistemas marinos del sur de Chile.  Especial atenci√≥n debe darse al uso masivo de antibi√≥ticos en esta industria, el cual ‚Äďlo hemos dicho innumerables veces‚Äď supera en trescientas veces los niveles usados en Noruega, principal productor del mundo.  El Gobierno, a trav√©s de la Mesa de Trabajo del Salm√≥n, ha accedido a elaborar un plan de reducci√≥n de antimicrobianos a diciembre de este a√Īo, lo que constituye una oportunidad √ļnica para lograr una mejora sustancial en esta materia.  

Esperamos que el Gobierno est√© a la altura de la responsabilidad que le compete y elabore un plan de antibi√≥ticos que recoja los criterios cient√≠ficos mundialmente aceptados y que hemos propuesto reiteradamente.  En lo fundamental, Chile necesita una nueva regulaci√≥n que permita reducir dr√°sticamente las cantidades de antibi√≥ticos usadas en el cultivo del salm√≥n, prohibiendo su uso preventivo, as√≠ como aquellos de la familia de las quinolonas en todo evento, cuya aplicaci√≥n debiera estar reservada solo para seres humanos.