Las Lecciones de Barrancones

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Columna de Alex Mu√Īoz Wilson, Director Ejecutivo de Oceana.

Agosto 1, 2010

En una decisi√≥n in√©dita, el Presidente Pi√Īera anunci√≥ que la Central Termoel√©ctrica Barrancones no se instalar√° en la comuna de La Higuera como estaba concebido, sino que ser√≠a relocalizada por la empresa Suez Energy.

Este anuncio tiene varios alcances que amerita desglosar.  En primer lugar, valoramos la decisi√≥n del Presidente de tomar las acciones conducentes a evitar un error que habr√≠a tenido impactos irreversibles, tanto en un ecosistema tremendamente valioso como en las comunidades locales que viven de los recursos naturales.   Tampoco debemos olvidar que el sistema destinado a evaluar el proyecto no funcion√≥ y, en consecuencia, hay tareas por hacer para no depender en el futuro de otra decisi√≥n del Presidente que corrija lo que los organismos t√©cnicos no hicieron bien.

En segundo lugar, hablar de relocalizaci√≥n del proyecto no parece ser una prerrogativa exclusiva del Presidente.  Si la empresa desea instalar su planta a carb√≥n en otro lugar, deber√° empezar desde cero su tramitaci√≥n en el sistema de evaluaci√≥n de impacto ambiental.  Desde ese punto de vista, entendemos que el proyecto Barrancones ya no existe. 

Lo tercero es que el problema de las termoeléctricas a carbón trasciende la situación de esta central en particular, ya que hay otros diez proyectos en carpeta, incluyendo la central Castilla que es cuatro veces mayor a la planta de Suez y, por lo tanto, mucho más contaminante en la misma proporción. Todas estas centrales debieran ser revisadas con mucha atención y procurar que no se cometan más decisiones erróneas como la de la Corema de Coquimbo.

Es evidente que Chile tiene necesidades energ√©ticas que debe resolver a un costo econ√≥mico realista.  Sin embargo, debemos hacer una nueva ecuaci√≥n entre el precio de la energ√≠a y los impactos en el ambiente y la salud, que hasta ahora no son internalizados por las empresas, sino que son absorbidos principalmente por las comunidades locales.

Para estos efectos, el gobierno deber√≠a revisar su pol√≠tica energ√©tica y redoblar los esfuerzos para reemplazar el carb√≥n por fuentes limpias. Chile tiene condiciones √≥ptimas para el desarrollo de energ√≠as renovables no convencionales como el viento, sol y corrientes marinas.   Con una pol√≠tica decidida podr√≠amos convertirnos en un pa√≠s l√≠der en esta materia con el incentivo adicional de contribuir al mejoramiento de nuestra imagen internacional en el √°mbito ambiental, que en otras ocasiones ha estado marcada de manera negativa.

Debemos destacar, adem√°s, los ribetes pol√≠ticos de la manera c√≥mo se gest√≥ la decisi√≥n presidencial.  Como nunca antes, las agrupaciones ambientales locales nacionales e internacionales, las redes sociales, los cient√≠ficos, comunicadores y personas comunes y corrientes se han organizado y ordenado en funci√≥n de una causa com√ļn para pedir que se rinda cuenta de una promesa electoral.  

Los contundentes antecedentes científicos y técnicos hicieron eco en la ciudadanía para exigir el respeto a uno de nuestros ecosistemas marinos más valiosos.